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Las cascadas, un tesoro por descubrir

Víctor Villar Pis presenta un libro que contiene 102 rutas en las que se encuentran los saltos de agua más bonitos, espectaculares y desconocidos de Asturias

Víctor Villar fotografía la cascada de Riofrío (Boal).

Víctor Villar fotografía la cascada de Riofrío (Boal).

Cuando se habla de cascadas la mente viaja hasta parajes exóticos para imaginar una, pero muy pocos conocen la cantidad de saltos de agua que se esconden entre los senderos de los montes asturianos. Víctor Villar Pis, montañero y escritor, comenzó el jueves a distribuir el que es su decimocuarto libro sobre rutas por la naturaleza asturiana. Con “Cascadas con encanto: 102 rutas” quiere dar a conocer los saltos de agua asturianos desconocidos para el gran público, y los que, a su juicio, más bonitos son.

A lo largo de 232 páginas, Villar Pis muestra un total de 102 rutas repartidas por 45 concejos: 42 itinerarios en el Oriente, 29 en el área central y 31 en el Occidente.

La encargada de escribir el prólogo del libro, fue la abogada y política Delia Losa, delegada del Gobierno de España en Asturias.

En cada uno de las rutas se explica minuciosamente el camino a seguir, la dificultad que presenta, la distancia, las coordenadas, el inicio y final, la altitud y el kilometraje, así como datos sobre las cascadas, como la altura y el tipo de salto. Incluye fotos a color.

La altura de las cascadas asturianas no es muy elevada: “Asturias es una región alargada, con la cordillera muy cerca del mar, entonces no da lugar a que haya saltos muy altos”, explica Villar Pis. Su encanto se encuentra en su forma, el tipo de salto o el entorno que las rodea.

Cascada de Friera, en Illas.

Las localizaciones donde se encuentran pueden ser remotas o encontrarse en una curva a pie de carretera. Muchas tienen leyendas o historias. “En una de ellas hay un Buda”, resalta el autor.

Villa Pis no puede decantarse por una sola: “Cada cascada tiene algo que la hace diferente. Quien lea el libro va a encontrar atractiva cada una de ellas”.

Algunas son más accesibles y otras presentan grandes dificultades, ya sea por el lugar, la orografía o la humedad que las rodea. Por eso es importante prestar atención a las recomendaciones en cuanto a la dificultad que aparecen en el libro.

El hecho de que muchas de ellas sean desconocidas le lleva a contar una anécdota, pues se reunía con la gente de los pueblos para determinar el nombre. En algunos casos, ante la existencia de varios nombres, la elección llegó a ser por “referéndum”.

Para encontrar las cascadas recorrió él mismo la mayoría de los caminos. El trípode tuvo que posarse a menudo en el agua. El acceso resbaladizo y las cascadas escondidas tras la maleza le complicaron la labor. Aunque es un experto en la montaña, recopilar las 102 le costó lo suyo: “Siempre conoces alguna, pero iba buscando nuevas cascadas”. Tampoco los confinamientos se lo pusieron fácil, ya que no siempre podía entrar en los concejos por las restricciones vigentes.

El espacio limitado hizo que no pudiese incluir todas las rutas que hubiese deseado. En algunos concejos había muchas, en otros no encontró. Por eso, si hay algo que resalta Víctor Villar es la cantidad de cascadas que aún están por descubrir.

“Cascadas con encanto”. El libro, escrito por el montañero y escritor Víctor Villar Pis, incluye 102 rutas por Asturias en las que hay saltos de agua. Ya está a la venta.

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