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Paneras que hacen hablar a Belén

Guimarán disfruta de un proyecto piloto de visitas a joyas etnográficas de Carreño que implica la inserción laboral, como guías, de vecinos con diversidad funcional: “Se les da dignidad a las personas y a nuestro patrimonio”

Los hermanos Candela y Martín Fernández, asomados a la panera de “El Estanco”.

–Belén, ¡vaya como mejoraste como guía! Hay que felicitarte. A Christopher se le nota en su salsa en cada visita, pero a ti se te ve mejorar de semana en semana.

Son piropos que un vecino de Guimarán (Carreño) lanza a Belén Rodríguez y a Christopher Mitchell. Se los dedica a los dos primeros guías del patrimonio etnográfico que ejercen en el concejo.

–Claro. Es que sin salir de casa no aprendes a estar con gente...

Belén Rodríguez y Christopher Mitchell, delante de la panera de Casa Bernabel.

Es la contestación de Belén, de 42 años, nacida y crecida en la parroquia. Deja a todos sin palabras.

Lo mismo Belén que su compañero, con diversidad funcional ambos, superan cada semana sus limitaciones de comunicación, de habilidades sociales y hasta su falta de experiencia laboral para enseñar a los visitantes diversas paneras y hórreos que son una joya del “estilo Carreño”. Auténticos regalos de la etnografía asturiana que no siempre están a la vista.

Belén Rodríguez y Christopher Mitchell –los dos con camisetas blancas– ejercen de guías de un grupo con el que se disponen a visitar las paneras de Casa la Viuda, al fondo.

Con ambos como guías, las visitas ven de cerca y en detalle la colorista panera de casa Pepe, “El Estanco”; la maravillosa decoración de Casa Bernabel; se hacen a la idea de los múltiples usos de la construcción de la casa de Martita la viuda; y admiran, en su increíble quintana, las dos magníficas paneras de la Casa la Viuda.

El tornagües y corredor de la panera de Casa Martita la Viuda.

Se han elegido graneros “de gran valor histórico y artístico que, además, presentan una particular belleza”, explica Fernando Mora, arqueólogo y miembro de la Asociación de Amigos del Hórreo Asturiano –entidad que, junto al Ayuntamiento de Carreño, está detrás de la iniciativa– que acompaña en la gira por Guimarán. Fernando mira con orgullo a sus “pupilos” y más le emociona “lo bien que se portan los vecinos con nosotros. Nos abren sus quintanas, se unen a las conversaciones y nos ayudan en todo lo que pueden. Sienten que ponemos en valor su patrimonio, pero también lo hacen por Christopher y por Belén, sin duda”, expone.

Detalle decorativo de la panera de Casa Pepe “El Estanco”.

De hecho, de camino entre casa y casa, el grupo va recibiendo saludos por cada esquina y todos los parabienes posibles. Porque toda la parroquia es consciente de la singularidad del proyecto piloto, denominado “Tentemoz@s”, en el que están inmersos para que una iniciativa social y educativa desarrollada por los Amigos del Hórreo Asturiano con el Ayuntamiento le confiera “dignidad a las personas y al patrimonio etnográfico asturiano”.

Los visitantes contemplan la decoración de la panera de Casa Bernabel.

Belén y Christopher cumplen con creces con su cometido. Le ponen voluntad, ganas de agradar a los visitantes, y a los dos les sale el orgullo de “carreñenses” por lo que enseñan a los turistas. Con cada jornada guiada van reforzando todo lo que han aprendido en el último año sobre los usos de los hórreos y paneras y los pormenores del “estilo carreño”, en el que se han formado para poder transmitir su conocimiento.

Una panera con sus ristras de maíz y su ropa tendida, en Guimarán.

Las visitas, que se conciertan a través de la página web de Amigos del Hórreo y se desarrollan los domingos de este verano, tienen una duración de una hora y media, que se puede alargar mucho más si nadie tiene prisa. A pie se recorre un barrio y a paso tranquilo se puede hacer, como mucho, un par de kilómetros. Siempre con los dos guías pendientes del tráfico: “Por favor, cuidado que viene un coche”, avisan a los despistados.

Por la izquierda, Vicente Fernández, Martín Fernández, Rubén Cabañas, Christopher Mitchell, Belén Rodríguez, Candela Fernández y Laura Muñiz, al finalizar la visita guiada del pasado domingo.

“Los hórreos y las paneras tuvieron un uso fundamental en la sociedad asturiana tradicional y pueden tener un uso magnífico en la Asturias actual. Este proyecto está lleno de dignidad”, inciden desde la Asociación.

Toca el momento de despedirse y Christopher lo expresa mejor que nadie: “Espero que hayamos podido enseñarles mucho y que lo hayamos pasado todos muy bien. Muchas gracias por participar en esta visita”.

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