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La Llama, el último secreto de la ría del Nalón

La recóndita playa en la margen derecha, junto a San Juan de la Arena, hasta ahora patrimonio de lugareños, se revela como un atractivo del verano en la comarca

La playa de La Llama, con sus bañistas.

La playa de La Llama, con sus bañistas.

Vaya por delante que escribir sobre La Llama puede no gustar a todo el mundo, principalmente a sus incondicionales. Porque es La Llama el secreto mejor guardado de la ría del Nalón y como tal a aquellos que lo conocen les gustaría que así se quedara. En secreto. Pero al mismo tiempo, a todo el mundo le gusta presumir de la belleza y la singularidad del lugar donde vive, de su tierra, así que contar las bondades de La Llama tiene su punto.

Es La Llama una playa de arena oscura y fina cubierta en gran parte de juncos y bañada por el agua salobre de la ría. Se ubica en la margen derecha, en San Juan de la Arena (Soto del Barco), a escasa distancia de donde el Nalón se funde con el Cantábrico. Tiene unas vistas estupendas al cada vez más guapo San Esteban, al otro lado, ya en el concejo de Muros. Entre lo que se puede ver, los antiguos cargaderos de carbón y grúas del antaño floreciente puerto, y las señoriales y coloridas fachadas de las casas que dan al mismo, entre las que resalta de unos meses para acá la del hotel El Brillante, una suerte de restauración de un edificio que en su origen, hace más de un siglo, acogió una fonda del mismo nombre que alojó a empresarios, turistas e ilustres artistas como el poeta Rubén Darío.

Disfrutando del paddle surf en el Nalón, con San Esteban al fondo.

Pero toca hablar de la margen derecha, la de los anguleros y humildes pescadores, la de las mujeres que recogían restos de carbón por las playas. Entre ellas, La Llama, convertida hoy en día en un rincón con gran encanto para solazarse y refrescarse.

Su recogimiento le ha permitido durante años, muchos, ser el lugar de esparcimiento del puñado de vecinos de Soto, La Arena, Ranón o como muy lejos Pravia que lo conocen y lo tienen casi en exclusiva para disfrutar de esas jornadas de verano en las que encontrar un metro cuadrado libre en las playas del entorno es casi misión imposible.

Pero guardar un secreto entre muchos siempre es difícil, y el de La Llama parece que tiene las horas contadas a medida que la ría del Nalón se revela como uno de los mejores lugares de Asturias para disfrutar de los deportes náuticos o darse buenos baños sin el oleaje del siempre agitado Cantábrico. Baños que de un tiempo a esta parte permiten descubrir las cada vez más limpias aguas del Nalón, que nada tienen que ver con aquellas de hace décadas “negras como chocolate” producto de la limpieza del carbón en la cuenca minera y de la falta de saneamiento. En aquellas aguas se bañaron y aprendieron a nadar los entonces niños que hoy adultos disfrutan de La Llama, cada vez más popular entre los lugareños y los turistas.

En la arena, entre juncos, con San Esteban al fondo.

Estos la han hecho suya este verano, sobre todo el tramo más cercano al puerto de La Arena, donde se ha instalado una barandilla de cuerda y madera para poder acceder fácilmente a la playa. En marea baja es inmensa y permite largas caminatas o andar en bicicleta por su arena, más bien compacto fango en algunas zonas. La navegación con pequeñas lanchas, canoas, piraguas, o la práctica de deportes como el windsurf o el cada vez más en boga paddle-surf son ya estampas clásicas en La Llama, que aguas arriba, a la altura del campo de fútbol de El Pico, ofrece también estupendos rincones para instalarse con la furgoneta y pasar el día, o tomar el sol en tranquilidad entre los juncos.

¿Por qué ir la La Llama en una zona como el bajo Nalón con numerosos arenales, algunos de gran belleza? “Porque se está tranquilo, es guapísimo el lugar, el baño es más cómodo y siempre hemos venido, de toda la vida”, explican una madre y su hija de Soto del Barco, incondicionales de la playa e inmejorables embajadoras de este rincón ya no tan secreto de la ría del Nalón. “Se llena de gente, este verano se ha notado mucho. Pero son unos pocos días y aparte, ¿cómo se van a quedar los de fuera sin conocer esto tan guapo? Sería una pena”, reflexionan los habituales de La Llama.

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