Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El Link se despide por todo lo alto de La Vega

Una sesión de cine mudo con música en directo y la actuación de “Las Malvinas” llenan de gente el último día del festival: “Teníamos ganas de experimentar algo distinto”

El público que asistió ayer a la proyección de “La casa en la plaza Trubnaia” | IRMA COLLÍN

Imágenes que se suceden a una velocidad vertiginosa, sonidos de ambiente y ausencia de palabras, o, si no, una sesión llena de influencias del punk y del garage. Expresiones artísticas que llaman la atención de entendidos y curiosos. “Nos encantan este tipo de propuestas”, comenta Sonia Marrón. El cine mudo y un concierto de “Las Malvinas” pusieron ayer la guinda a un festival que ha triunfado este fin de semana en Oviedo.

La película muda hizo efecto llamada, sobre todo, por la calidad de la proyección. “La casa en la plaza Trubnaia”, una comedia de Boris Barnet que critica la explotación que sufrían los necesitados por parte de la burguesía en tiempos de Lenin, se proyectó acompañada por la música en directo de la banda portuguesa Mão Morta, que se sirvió de guitarras, un teclado, claves y sus propias voces para darle ritmo y vida a la emisión. Esta variopinta mezcla despertó la curiosidad de muchos asistentes. Es el caso de Belén Agenjo, que vio el evento en redes sociales y no dudó en acudir: “Nos llamó mucho la atención”. Su hijo no estaba muy por la labor, asistió a disgusto y sin saber muy bien lo que presenciaría. Sin embargo, una vez iniciada la retransmisión, no pudo separar los ojos de la pantalla.

"Mao morta" acompañando la proyección. | Irma Collín

La tranquila mañana de cine dio paso a un fin de fiesta muy cañero. “Las Malvinas” encandiló a todos los que viven con intensidad géneros como el punk o el garage. Un trío poderoso de mujeres que interpretan canciones que hacen vibrar a su público.

El festival apuesta por lo disruptivo, lo que logra hechizar a los amantes de lo diferente, que no dudan en acercarse a presenciar las actividades más innovadoras. “Teníamos ganas de experimentar algo distinto”, afirman Puri Méndez y Sebastián Ezequiel.

La Vega se ha convertido en un gran aliciente, un lugar de ensueño para los adeptos a este tipo de espacios. Muchos se pasearon por el Link Fest en varias ocasiones durante el fin de semana para poner en valor la reutilización de lugares como la fábrica. “El sitio es inmejorable, deberían hacerse más eventos”, explica Jorge Capellín. Muchos abogarían por repetir el Link Fest cada mes.

Una despedida por todo lo alto de un festival que ha servido de aliado para disfrutar de experiencias poco comunes. Con un flujo constante de visitantes diarios se podría decir que le ha ganado la batalla a la playa, muchos ya piensan en repetir el año que viene. No es un adiós, es un hasta pronto.

Compartir el artículo

stats