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La "reina" praviana del Xiringüelu abre la fiesta

"Elegí esta villa como mi hogar porque supe que aquí jamás me sentiría sola", proclama Ana Cano en el pregón

Ana Cano Devesa, en el centro, durante el pregón.

"Me habéis convertido en reina por un día". Así de agradecida se mostró Ana Cano Devesa, la encargada de dar este año el pregón del Xiringüelu, cuyo "día grande" se celebra mañana en el prau de Salcéu de Pravia. La periodista nacida en Oviedo, pero "praviana porque me da la gana", afirmó desde el balcón del palacio de Moutas sentir una mezcla de "nervios y responsabilidad por las expectativas respecto a mi papel". En su intervención, no faltaron referencias a sus raíces pravianas. "Mi vida en esta villa sencilla, acogedora me ha hecho enormemente feliz. De niña, después adolescente y ya mujer madura me he sentido siempre, muy querida en Pravia", dijo. Asimismo, recalcó cómo habían sido estos días, tras recibir la noticia de que sería la encargada de pronunciar el pregón. "Me ha parado gente que ni conocía por la calle, en el supermercado o en la carnicería para felicitarme; mis redes sociales se han inundado de mensajes cariñosos y todos los que me quieren o aprecian mínimamente, hasta los más reservados, se han ilusionado con la noticia", afirmó emocionada.

Cano Devesa recordó también con añoranza el momento en que supo que Pravia sería su casa. "Elegí esta villa como mi hogar en el mismo instante en el que supe que aquí jamás me sentiría sola, que siempre tendría con quien sentarme en una terraza, tomar un aperitivo, comer en cualquier sitio o poner la silla en el centro de mi otro paraíso, la playa de Aguilar, sin necesidad de tener pareja, hijos y sin quedar previamente siquiera", señaló. Tras dos años de pandemia, se respiraba en el ambiente las ganas de "folixa", algo que la pregonera de este año también espera con ilusión: "Esta espantosa pandemia que nos ha tenido dos años sin luz en el corazón y en la cabeza, me ha demostrado que la mejor decisión que he tomado en la vida es tener corazón praviano, sentirme de aquí". Sus recuerdos de infancia también estuvieron presentes en su emotivo discurso, en el que tuvo palabras de recuerdo para su padre, quien le inculcó la fiesta desde niña: "Este pregón cierra mi círculo de amor y agradecimiento para con Pravia y los pravianos. Ese que abrió mi padre, Javier Cano Sanz, Mini para muchos de vosotros, haciéndonos aplaudir a mi hermano Jacobo y a mí al pasar por la piragüera, porque “estamos llegando a nuestro paraíso”, nos decía. Él nos enseñó a disfrutar del Xiringüelu".

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