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Los turistas hacen cola para fotografiarse con las "letronas" de ciudades y pueblos en Asturias

Los carteles se revelan como el gran reclamo para los visitantes, que no dudan en esperar la cola para hacerse la foto: "Es un buen recuerdo"

Juanjo Valero y Cristina Escobar, con sus hijos Ángel y Aitana, ante las letronas de Gijón. MARCOS LEON

Pocas veces algo tan sencillo (y barato) da tan buenos resultados y satisfacciones. Suele ser todo lo contrario. En concreto, en cuestiones turísticas hay tendencia a buscar fórmulas para atraer, retener y entretener a los visitantes, lo que muchas veces requiere gran esfuerzo y dinero sin que siempre se logre el éxito esperado.

No es el caso de lo que se ha convenido en llamar letronas, que no son otra cosa que el nombre del pueblo o localidad reproducido en letras gigantes (de metal, madera o lo que toque), ubicadas en un lugar estratégico para facilitar una foto bonita de recuerdo de la visita. Su éxito es un hecho y prueba de ello es que allá donde las hay son habituales las colas de los turistas para retratarse.

De pie, de izquierda a derecha, Gabriel García, María José Blanes y Miguel Ángel Clemente. Sentados, por la izquierda, Andrés Herrero, Juli Esteban, Demetrio Algarra,Eli Martínez y, a la derecha del todo, Ana María Ganga, con sus hijos, en las letronas de Oviedo. Marcos León

Es Gijón pionero en lucir y sacar rédito a sus letronas. No hay un solo visitante –bueno, igual alguno...– que se vaya de la ciudad sin su foto junto a las cinco letras rojas, todo un símbolo de la ciudad. Cada letra tiene 3 metros, son de acero macizo y cuentan con más de 1.700 reseñas en Google, lo que pone a los visitantes sobre aviso para que no dejen pasar la oportunidad de hacerse una foto. Después de 11 años de su creación, las letronas –diseñadas por Juan Jareño y construidas por Femetal como regalo a la ciudad– son un auténtico reclamo. "Ya las conocíamos de antes, salen mucho por la televisión y en las redes sociales", comenta Nuria Ibáñez, quien con Rosa García, ambas de Zaragoza, esperó cola para la foto. "Es como si fuera el Hollywood gijonés", resume la segunda. "Queríamos hacer la foto para tener un recuerdo de nuestro viaje a Gijón", explicó Ibáñez.

La misma idea tuvo la familia de Salamanca y Valladolid de José y Carmen Arias, junto a sus nietos Clara, Miguel y Juan: "Es una curiosidad de la ciudad y con esta foto inmortalizamos una de las paradas de nuestras vacaciones, así luego saben dónde hemos estado. Y también por los niños, les encantan estas cosas, se divierten al hacer estas fotos", explica Arias. Para algunos incluso se ha convertido en costumbre. Es el caso de la familia madrileña de Cristina Escobar, Juanjo Valero y sus hijos Aitana y Ángel. "Venimos casi todos los años y es tradición hacerse la foto en familia aquí", explican. "Así vemos cómo crecen los niños de año en año".

Además, su ubicación con el puerto deportivo y los barcos al fondo causa sensación entre los visitantes de Gijón. Así lo apuntan Juan José Alarcón y Encarnación Bro: "Las fotos quedan muy bonitas, es un escenario único; parece de postal".

Aunque más tarde, las letronas también llegaron a Oviedo. En la capital asturiana son azules y están en la plaza del Carbayón desde 2015. "Nosotros nos sacamos siempre fotos con los letreros de las ciudades porque nos hace gracia y a la niña le gusta", describe Sandra Bautista, turista de Barcelona. Serhiy Motovylo e Ivanna Boyarchuk son ucranianos que llevan más de 17 años viviendo en Cuenca. Estos días de visita por la ciudad con sus hijos han decidido sacarse unas fotografías en el letrero para "capturar el momento". Lo mismo dicen los holandeses Dennis y Marzenka Rolak: "Nos encanta la ciudad. Queremos sacarnos una imagen con el cartel porque es una foto graciosa para enviar a la familia". La imagen junto al nombre de Oviedo está de moda. Así lo confirma Miguel Ángel Clemente, un alicantino de visita con su familia y un grupo de amigos "a pasar un buen momento familiar en Oviedo y a sacarse unas fotos con el letrero para recordar el viaje". Pero no todos son de fuera de Asturias. Geli Argüelles es de Langreo: "Siempre que vengo de visita a la ciudad me paro a sacar unas fotos porque Oviedo es una ciudad hermosa que tiene mucho que recorrer y el letrero es muy llamativo".

En la capital asturiana, además, tienen otros lugares similares para fotografiarse. Justo a la entrada desde la autopista "Y", en el Bulevar El Vasco han instalado un gran cartel, con el nombre de la ciudad, que de noche se ilumina y donde ya muchos acuden a fotografiarse. Más antiguo es el calendario floral del campo San Francisco: el nombre está dibujado en la tierra con piedras y flores, junto a la fecha, que se cambia cada día.

Más allá de las grandes ciudades asturianas, en los núcleos más pequeños también se han apuntado a la moda de las letronas. Es el caso, por ejemplo, de Pola de Lena (que son un híbrido entre letras y bancos) o Nava. La villa sidrera estrenó el llamado "Culetón" en 2018. Está ubicado en la plaza Manuel Uría. Aparecen en la pieza las cuatro letras de Nava, con la particularidad de que la "v" es un culete de sidra escanciado en un gran vaso. Además, la primera "A" aparece sin la línea central como homenaje a la letra que sale en la imagen del escanciador que ocupa el mural de la misma plaza y que era, hasta la llegada de las letras, el logotipo de la villa y su símbolo más visible. Ahora, con "El Culetón" como "photocall" oficial, el balance que hacen en el Ayuntamiento es óptimo. "El logotipo ha servido todos estos años para que miles de personas hayan contribuido a publicitar nuestro concejo y nuestra principal seña de identidad, la sidra", sostiene el alcalde naveto, Juan Cañal. Además, "es un complemento para la figura del escanciador que luce en la plaza Manuel Uría y en las entradas de la villa", indica el regidor. Todo un revulsivo asimismo en la carrera para hacer de la sidra patrimonio inmaterial de la humanidad.

Este es el segundo verano que el puerto de Cudillero luce las grandes letras, que son el blanco de todas las fotografías. Están colocadas en un punto estratégico, justo al lado de la oficina de turismo y con el anfiteatro al fondo. Suelen ser la primera imagen que el turista se hace en la icónica villa marinera. "Gustan muchísimo y llevarán ya miles de fotos. Permiten que el turista se suba e interactúe con ellas. Son un éxito total", señala la directora de Turismo de Cudillero, Trini Fernández.

En Cudillero se guardan por el invierno para evitar que las dañen los temporales. No es el caso de Vegadeo, una de las primeras villas del Occidente que las instaló y que las mantiene durante todo el año. El nombre de Vegadeo se colocó hace cuatro años en la obra de rehabilitación del caleiro, justo a la entrada de la villa, pero era objetivo de actos vandálicos, así que se trasladaron al centro de la localidad, junto al ayuntamiento y a la también icónica vaca "Silvallana".

El Alcalde de Vegadeo, César Álvarez, defiende el recurso como elemento importante tanto para los de fuera como para los de casa. "Estamos muy contentos con ellas, creo que son de esas pequeñas grandes cosas que se hacen en los pueblos. Crean identidad y generan autoestima para los habitantes. Es un símbolo para los veigueños, que ayuda a crear conciencia y orgullo y para la gente de fuera es un elemento que nos ubica en el mapa”, reflexiona el veigueño.

En el Occidente son varios los lugares que lucen letronas. En los Oscos están en San Martín y Villanueva. Salas, Tineo, Luarca y Tapia también las tienen y todas con gran éxito entre los turistas. Todos están al pie de la letra.

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