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Bellezas a toda costa |17| Bayas

En Bayas todos tienen su sitio

El arenal con mayor extensión de Asturias, al sumar tres kilómetros de longitud, se reparte entre Soto del Barco y Castrillón y tiene zonas para perros y para practicar nudismo

Patricia Martín y Manuel Folgado, con sus hijos Miguel, Guille y Santiago y su perra «Nala», en Bayas. | Ana Paz Paredes

No deja de impresionar ver, desde las arenas del playón de Bayas, cómo algún avión surge de entre las nubes para tomar tierra en el cercano aeropuerto asturiano de Santiago del Monte, en Castrillón. "No se ven muchos, la verdad, pero cuando ves uno desde aquí te impresiona", dice Patricia Martín Recio quien, junto a su marido, Manuel Folgado Casas, sus hijos Miguel, Guille y Santiago, y su perra "Nala", acuden desde hace años a esta impresionante playa que se reparte entre Soto del Barco y Castrillón. El arroyo de Fontebona, que desemboca al mar, es la línea divisoria entre los concejos.

Un avión sobrevuela la playa.

No es la primera vez para estos vecinos del Aldea del Fresno, un pueblo de poco más de 3.500 habitantes en el valle del Alberche, en la Comunidad de Madrid, disfrutan de sus vacaciones en el Principado. Ya lo llevan haciendo unos 20 años. "Mis padres tienen una casina en Quirós y venimos siempre que podemos. A Bayas venimos muy a menudo porque tenemos una perra, "Nala", y esta es una de las pocas playas en Asturias que permiten el acceso con mascotas en verano. A todos nos encanta Bayas pero especialmente a "Nala", que aquí socializa mucho y hace muchos amigos", afirma su dueña.

Dueños de perros juegan con sus animales junto al mar. Ana Paz Paredes

La zona donde la gente acude con sus perros es, sin duda, una de las más animadas de la playa, donde hay también espacio de sobra para quienes no tienen perro y no les apetece compartir la playa con ellos. De hecho, su extensión es tan grande que, en marea baja, esta playa se une con la de Los Quebrantos, en San Juan de la Arena.

Cartel que señala la zona de la playa donde se admiten perros. Ana Paz Paredes

La isla de La Deva y el playón de Bayas o El Sablón es un conjunto que fue declarado Monumento Natural y, además, forma parte del Lugar de Importancia Comunitaria de Cabo Busto-Luanco y es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Este Monumento Natural se encuentra al este de la desembocadura del río Nalón y se divide en tres zonas concretas: Bayas, ubicada entre un avance del acantilado que recibe el nombre de Pozacos y la punta del Socollo, situada al este; los acantilados comprendidos entre la punta del Socollo y la punta del Moro y, finalmente, la isla de La Deva.

En cuanto al arenal en sí, también se diferencia en tres tramos: Ruideros, Pocicas y Requexinos. En esta última zona, de una enorme belleza natural, se practica el nudismo. Hay que resaltar igualmente que en esta playa se encuentra uno de los sistemas dunares asturianos más importantes de toda la región, siendo toda la zona de un enorme interés paisajístico. La parte más desarrollada del sistema dunar se sitúa en el extremo oriental de la playa debido, principalmente, a la dirección predominante noroeste a sudoeste del oleaje, que conduce a que se agrupe una mayor cantidad de sedimentos hacia el Este de las playas en el litoral asturiano.

Un padre y su hijo pasean por la orilla. Ana Paz Paredes

Con independencia de toda su relevancia biológica, no lo es menos el impacto que este arenal causa en quien lo descubre y desea disfrutar de él. Basta, sencillamente, verlo una primera vez desde lo alto de la carretera que accede hasta ella y comprender que, con la vista, resulta imposible abarcarla por completo.

Es una playa abierta y, por ende, con fuerte oleaje, por lo que resulta peligrosa para el baño. Allí, durante el verano, cuentan con servicio de socorrista y también, y entre otros, duchas, lavapiés, baños y aparcamiento; este último está prácticamente a pie de playa. Otra gran protagonista es la isla de la Deva, que reina en el mar y en el paisaje. Es un promontorio cuarcítico que se encuentra en el extremo occidental de esta playa, casi enfrentado al cabo Vidrias y a unos 400 metros de la costa. Es uno de los islotes de mayor tamaño en el litoral asturiano. Esta isla es usada por un importante número de aves marinas, entre ellas las gaviotas patiamarillas, cormoranes, paíños europeos y halcones peregrinos.

Para disfrutar de esta playa en todo su esplendor, es conveniente controlar las mareas y acudir cuando apenas queden un par de horas para la bajamar completa y tener más tiempo para recorrerla, si es que se quiere hacer ejercicio, pues ida y vuelta ya son seis kilometros, o bien, sencillamente, tumbarse en la arena a descansar y escuchar el Cantábrico.

¿Cómo llegar?

En la N-643, coger el ramal que va al aeropuerto y, antes de llegar a este, desviarse en la rotonda a la izquierda por la CT-1 hacia La Parra y, llegados a ese punto tomar, a la izquierda, la CT-4, que lleva a Bayas y Navalón para bajar finalmente hasta la playa.

No perderse

Existe una senda costera de algo más de diez kilómetros de longitud que comienza en la playa de Arnao y lleva hasta el extremo oeste del playón de Bayas. Es una senda peatonal que permite descubrir a quien la recorre varios arenales del concejo de Castrillón.

Qué dicen

Los habituales de la zona recomiendan, además de disfrutar de la playa, visitar localidades marineras tan guapas como San Juan de la Arena, en Soto del Barco, o El Castillo, pequeño pueblo por el que pasa el Camino de Santiago y con un pantalán de arquitectura tradicional.

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