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La decoración navideña que sale del horno, de la bodega o de la leñera

Propuestas para entretenerse en una Navidad confinada y darle la vuelta al estilo doméstico

La decoración navideña que sale del horno, de la bodega o de la leñera

La decoración navideña que sale del horno, de la bodega o de la leñera

Una Navidad confinada y doméstica, como la que se avecina en tiempo de pandemia, puede suponer mucho tiempo libre que se debería utilizar para demostrar la capacidad creativa y artesana que campa en cada casa; o para convertir la decoración navideña en tiempo de calidad y trabajo con los hijos, con los nietos o los sobrinos –solo si son convivientes o muy allegados–. También puede ser la excusa para sacarle partido a esas salidas al aire libre que no nos van a poder llevar muy lejos o para darle nuevo valor a esos objetos arrumbados en el trastero. Las que siguen son algunas propuestas para salir de la rutina pandémica y entrar en la tradición navideña.

Un árbol de corchos.

El árbol más asturiano

A base de corchos. De todos los que se pueden haber acumulado en un año, por ejemplo, con pocas comidas y cenas fuera de casa. Lo bueno es que sean de sidra, por su mayor grosor y su hilo conductor con la región, pero a falta de “pan” buenas son otras alternativas. La ejecución no tiene mucho misterio y los elementos a usar no van más allá de un cartón grueso, los citados corchos, pegamento fuerte o cola para madera y pintura, y algún elemento que sirva de base.

Lo primero y fundamental es hacer un marco con el cartón duro –o con madera, si la tiene a mano– con forma de triángulo y el tamaño que vea adecuado para su árbol. Una vez que lo tenga, con paciencia se van colocando corchos y uniéndolos con cola. Se rellena completo el marco con los corchos bien apretados y encolados. Como base todo depende de los gustos. Una propuesta puede ser el envase de una tarrina de helado. Hay que dejar que la cola seque y ya estaría listo para pintar. Ahí la creatividad manda y los gustos definen el trabajo: dorado, con brillantina, de colores o natural. Todo vale y si ha dado en el clavo seguro que lo reutilizará año tras año en alguna repisa de casa.

Un abeto de galletas de nata.

Estrellas que se comen

Nada más simple ni más repetido en muchos hogares con niños “cocinitas” que hacer unas galletas de nata. Los ingredientes: 425 gramos de harina, un huevo, 200 ml de nata para montar, 200 gramos de azúcar, un sobre de levadura química y una pizca de sal. Integrado todo y puesto a enfriar, pasada una hora ya se puede amasar y dar forma a nuestras estrellas.

Las pueden hacer a pulso, de diferentes tamaños, o tener la picardía de comprar algún molde. O hacerlo con cartón, que es fácil. No hay que olvidarse de hacerles una agujero a las estrellas antes de pasar al horno y ponerles algún añadido para lucir: bolinas de plata de azúcar, cristal de azúcar de colores, bolinas de colores comestibles. A 180 grados y tras 15 o 20 minutos su galleta estará horneada y su decoración navideña lista.

El abeto galletero en producción.

Con un lazo vistoso podrán colgar de su abeto pero también pueden ser el elemento con el que usted de forma a su propio árbol de galletas. Solo hay que pinchar un palo en alguna manzana y luego ir pasando por el agujero, una a una, las galletas-estrella. De las más grandes a las más pequeñas. Irá creando su abeto galletero que, si se pone, hasta puede decorar con pasta de azúcar de colores. Tenga en cuenta que igual el árbol le va menguando según vaya pasando la Navidad y alguien le vaya zampando las capas de estrellas.

Arfueyu asturiano o muérdago.

Arfueyu con lazos

Si ha salido a dar un paseo por alguna zona rural asturiana será fácil que pueda coger arfueyu o muérdago en algún árbol. Mejor si la finca es de su propiedad y no se expone a que le afeen su invasión de propiedad privada. No solo le quitará al árbol una planta parásita sino que puede llevársela a casa para poner ese elemento vegetal que algunos asocian con la suerte. Si a la caña le pone algún lazo rojo, dorado o plata que haga resaltar las bolinas del arfueyu habrá dado en el clavo.

El pequeño Rubio amasa pasta de sal. En el recuadro, la mano infantil convertida en adorno del árbol.

Un adorno para la historia familiar

Si es padre o abuelo primerizo, seguro que tiene la “manina” de su primogénito –son las típicas iniciativas que siempre van decayendo con la llegada de más niños a la familia– inmortalizada en algún elemento decorativo. Ahora le proponemos tenerla en el árbol de Navidad. La pasta no puede ser más casera: la típica pasta de sal con usos similares a la plastilina, pero que endurece. Ingredientes: una taza de sal, una taza y media de harina, y el agua que vaya necesitando.

A los niños les encantará amasar hasta que la pasta se quede bien compacta. Es entonces cuando se puede pedir al niño que plante su mano en una bola de masa previamente aplanada. Se deja secar la huella –con un agujero para colgar en la zona de la palma, no de los dedos– hasta que la pasta esté seca y se puede meter al horno a 100 grados para garantizar más su secado. Luego es el momento de pintar esa huella. Puede resultar un Papá Noel precioso para colgar del árbol navideño.

Bolas y estrellas en jarrón.

Un jarrón luminoso

Todo buen amante de la navidad tendrá guardadas bolas desparejadas, estrellas que perdieron el enganche, espumillón sobrante y otros cachivaches que por alguna razón se salvaron de la quema. Con un jarrón de cristal de buen tamaño y la paciencia de entremezclar esos elementos con alguna tira de luces navideñas (las que se encienden con pilas son muy útiles) le puede quedar un centro de mesa o una decoración de rincón muy digna.

Propuestas navideñas que salen de la leñera.

El reno que sale de la leñera

Ya solo queda buscar duendes y renos en la leñera. Unos cuantos troncos pueden dar forma al animal aliado de Papá Noel y unos cuantos palés sin uso pueden ser la base de un árbol navideño del que pueden colgar todas las creaciones escolares que se pueda imaginar.

El árbol de navidad de palés.

El árbol de navidad de palés.

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