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Un camino entre pucheros

Marejada de sabores en Oles

Cocina sincera y trato cercano definen el buen hacer de Teresi y Luisi García Noval, grandes herederas de su madre, Teresa Noval Tuya, al frente del restaurante La Llosa de Villaviciosa

Teresi y Luisi García Noval, en el exterior de su local en Oles, Villaviciosa.

Teresi y Luisi García Noval, en el exterior de su local en Oles, Villaviciosa. Ana Paz Paredes

Si algo define a las hermanas Teresi y Luisi García Noval, además de ser grandes profesionales en lo suyo, es su cordialidad y su cercanía, un ingrediente de gran valor en la hostelería. No puede haber mejores continuadoras para su madre, Teresa Noval Tuya, que estuvo treinta años al frente del restaurante La Llosa, en Oles (Villaviciosa).

Luisi y Teresi García Noval, ante la cocina de carbón y leña que tienen en su establecimiento. Ana Paz Paredes

Ellas, nietas además de un gran paisano, Tomás Noval, el último minero azabachero que tuvo Asturias, contagian su pasión por lo que hacen y disfrutan, como es el caso de Teresi, que lleva la barra y el comedor, del trato con el cliente. Luisi, por su parte, que se hizo cargo de los fogones cuando su madre se jubiló, es también una mujer que contagia su pasión por la cocina a través de sus elaboraciones.

Cebollas rellenas de jabalí, raya guisada y pixín a la cazuela. Ana Paz Paredes

Como a tantos hosteleros, la situación que vivimos a causa de la pandemia también le está pasando su factura; sin embargo, no pierden la sonrisa y, mientras puedan, siguen adelante no dejando de encender los fogones para atender a quienes se acercan a su local.

Algunas mesas en el comedor interior, decoradas con mimo. Ana Paz Paredes

No hay carta impresa, porque para eso está Teresi, que la “canta” muy bien, pues no solo dice lo que se ofrece, sino que, además, lo explica con peros y señales. "Yo disfruto mucho hablando con los clientes, explicándoles la carta, conociendo sus preferencias y asesorándolos sobre nuestra cocina", explica Teresi con una sonrisa.

Algunas lámparas mineras y foto de las manos de su abuelo, Tomás Noval, el último minero azabachero de Asturias.

Así, en esta temporada, están la sopa de llámpares y la de hígado, fabada y pote con compango casero, ambos de premio; espárragos rellenos de gambas con bechamel gratinada, pimientos y cebollas rellenos de jabalí, croquetas “secretas”, calamares fritos frescos y también en su tinta, raya guisada, pixín al horno o en fritos (estos, de sobrada fama en la zona), lubina a la espalda, callos caseros, carne guisada de ternera y cachopo tradicional en hojaldre, por citar algunos platos.

Mesas en la terraza exterior, acristalada en invierno y abierta cuando llega el buen tiempo. Ana Paz Paredes

Durante el verano, la carta cambia, se dejan de hacer platos “rellenos” y se opta por una oferta más amplia de preparación de diferentes pescados frescos, con protagonismo del bonito en rollo, otra especialidad de Luisi.

Otro rincón del restaurante La Llosa, en Oles.

En cuanto a postres, también realizados por ella, ahí están su arroz con leche “requemadín”, el pastel de chocolate caliente con helado, o la tarta de queso con mermelada de arándanos, también hecha por ella. Abren fines de semana y festivos hasta el 15 de julio; a partir de ahí y hasta mediados de septiembre abren todos los días, salvo los miércoles, que cierran por descanso. Tiene una terraza estupenda. Reservas en el 985897137.

El restaurante La Llosa, en Oles, en medio de un rincón con encanto en el pueblo del concejo de Villaviciosa.

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