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El ordenador de Ghibli

Earwig y la bruja, la última producción de los estudios de animación Ghibli, lleva la firma desde el guion de Hayao Miyazaki, y en la dirección, de su hijo, Goyo Miyazaki. Pero es un filme que, en líneas generales, no está a la altura de los logros obtenidos en el universo Miyazaki. Su alambicada historia tiene varios protagonistas: la hija de una bruja que ha crecido más o menos feliz en un orfanato, otra bruja experta en fórmulas y hechizos y el más extraño de los personajes del filme, un brujo con orejas estilo Spock, llamado Mandrake. El ritmo no es trepidante y algunas situaciones se repiten más de la cuenta. La niña, con la ayuda de un gato, intenta realizar su propia brujería: es un personaje proactivo femenino, inasequible al desaliento, el mejor dibujado del filme. En todo caso, Earwig y la bruja respeta la estética habitual de Ghibli pero utilizando por vez primera la animación por ordenador. Quizá la técnica ha prevalecido sobre el espíritu.

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