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Día mundial de la burguer

Los secretos de la ganadora a la mejor hamburguesa de Asturias

"Buena calidad del producto, carne fresca y hecha en el momento", dice Pablo Breixo, dueño del local ganador del concurso regional

Alejandro González, con una hamburguesa en Gijón | Marcos León

Alejandro González, con una hamburguesa en Gijón | Marcos León

Carne picada, aglutinada en forma de filete y cocinada a la parrilla, a la plancha, frita o al horno. Es la hamburguesa, que pasa por ser el plato más universal del mundo –con permiso de la pizza o el perrito caliente– y que este viernes 28 de mayo celebra su día mundial. Pocos hay a los que no les guste este bocadillo o sandchwich que además ha vivido, según los cocineros, un revival durante la pandemia con el “boom” de la comida a domicilio.

Además, tiene gran predicamento entre los asturianos porque lo básico y fundamental es disponer de buena carne de vacuno, y al respecto pocos le pueden decir nada a una región famosa por una cabaña ganadera alimentada de forma natural y sana en los verdes prados del Paraíso Natural. 

Hamburguesa del Arde Lucus: carne, bacon, queso, buen pan y aderezo secreto; y con patatas. Marcos León

“No hay mayor secreto: buen producto”, sostiene Pablo Breixo. El hostelero de Gijón logró con su hamburguesería Arde Lucus el primer premio del concurso regional de hamburquesas convocado por la marca IGP Ternera Asturiana, entre otras, en 2019 (en 2020 no hubo por el covid). En el concurso nacional en Madrid quedó finalista. “Hay que cuidarlo todo: buen pan, buena carne... Nuestra hamburguesa ganadora es eso”.

En el local gijonés tienen su receta particular de aderezo secreto (se queda en eso, un secreto), que echan a la bola de 200 gramos de ternera asturiana del día y picada en un establecimiento especialmente para ellos. Va a la plancha y el filete acaba en un pan recién horneado u otro tipo brioche, en función de la variedad que elija el cliente. “Hay que trabajar lo fresco y hecho en el momento. No hay más secreto para dar una buena hamburguesa”, añade Breixo.

Este hostelero reconoce que en los últimos tiempos el plato disfruta de un reconocimiento que hace años cayó en picado debido, precisamente, a su éxito y popularidad. Hacer una hamburguesa no es difícil, lo complicado es que sea buena y de calidad. “Gusta a todo el mundo y se cuida mucho”, señala el gijonés. Tampoco es un plato caro, y aunque hay de todo, la famosa burguer (por hacer referencia a la expresión americana, cuna indiscutible de este bocado de carne) es asequible para todos los bolsillo.

Producto gourmet

Así las cosas, una hamburguesa se puede encontrar hoy en día en un local especializado, pero también es habitual encontrarla en la carta de restaurantes, ya que muchos cocineros y reputados chefs se han lanzado a versionearla. La facilidad para embalarla y comerla hizo, además, que durante la pandemia se disparase su consumo a domicilio. “Nosotros trabajamos bien porque subieron los pedidos. El premio ya nos había dado alas y luego nos organizamos para la comida a domicilio, que también tuvo mucha demanda. La gente la pedía para consumir, pero también para enviar de regalo a cumpleaños y celebraciones caseras”, explica el dueño del Arde Lucus, con tres trabajadores en cocina y tres en sala, además de repartidores.

Este mismo jueves, a modo de aperitivo del día mundial la plataforma Fans del Vacuno –nacida en España con el objetivo de defender el consumo de carne, en ocasiones denostado últimamente y para poner en valor el placer de saborear una buena pieza de carne de vacuno– ha organizado un acto en Madrid para reivindicar “respeto” a la hamburguesa y que no se utilice su nombre en vano.

Pablo Breixo anima, como no podía ser de otro modo, a comer hamburguesa en cualquier momento: “La puedes comer pero también cenar. Si es de buena calidad, no sienta mal. Pero para cualquier comida siempre viene bien”. En Asturias, con la carne de las vacas de los verdes pastos, la calidad no deja dudas.

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