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Un vehículo blindado para Jason

No sabemos si Guy Ritchie está despistadísimo o más concentrado que nunca en desarrollar una carrera a trompicones, tocando todos los palos que le ofrecen sea cual sea el género, y, de vez en cuando, rememorando sus prometedores orígenes como cineasta quebrantahuesos de historias gangsteriles raudas y procaces. Despierta la furia ofrece un Ritchie moderado en hechuras estéticas, siendo un plano secuencia inicial en el que el horror se escucha pero no se ve lo más estiloso de una función en la que se pone el mono de trabajo para darle a Jason Statham otro vehículo (blindado) con el que circular por vías de acción secundaria. Es decir: no estamos ante la típica astracanada de violencia en la que nuestro protagonista se dedica a cargarse villanos a paladas con cualquier arma que se le ponga a tiro. Aquí el rollo es más pausado y realista (dentro de lo que cabe, claro) y las secuencias de acción son secas y breves. Incluso la venganza final evita el alargamiento en plan pelea interminable y opta por un tajante ensañamiento que emparenta al personaje de Jason con populares justicieros de antaño como Charles Bronson o más recientes como Liam Neeson. Ritchie solo se permite algún autohomenaje como los saltos temporales y recurre a una banda sonora circular que recuerda al solemne Nolan. El resto es un correcto, adusto y más bien soso thriller a la medida sombría de su hierático protagonista.

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