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Las páginas no contadas

“El libro de Boba Fett”.

Quién (apenas) le ha visto y quién le ve: Boba Fett, un personaje con solo cuatro frases en “El Imperio contraataca”, es ahora protagonista de su propia serie en una franquicia que solo se expande y expande, en este caso sin toda la lógica. Buena parte del episodio inicial, “Forastero en tierra hostil”, está dedicada a los primeros pasos de Fett como nuevo señor del hampa, incluyendo interacciones con trandoshanos, gonorreanos o la twi’lek encarnada por Jennifer Beals, de la que cabe esperar movimientos menos serviciales que los mostrados en sus primeros minutos.

Pero el creador Jon Favreau (quien además escribe este capítulo) se empeña también en dar algunas respuestas innecesarias o poner en imágenes hechos ya conocidos, como el robo de esa icónica armadura desgastada. Esa tendencia a mirar por el espejo retrovisor puede fragmentar innecesariamente el relato e impedir una tensión sostenida. En todo momento, sea como sea, se aprecia y es digno de aplauso el cultivo de una narrativa eminentemente visual: la serie se puede entender casi a la perfección con volumen a cero.

“Forastero...” llega dirigido por Robert Rodriguez, quien nos recuerda los placeres de la acción legible en una estupenda persecución por terrados. Rodriguez conoce de sobras las influencias de spaghetti western que dieron forma a “La guerra de las galaxias”. Pero aquí se aprecian también influencias del cine gansteril y de artes marciales y las criaturas marca Harryhausen de vieja fantasía soñada. Cóctel de géneros sacudido con eficacia y condimentado musicalmente con alegría.

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