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El refugio de la infancia

“Buscando a la mágica Doremi”.

Un homenaje por todo lo alto. Sin disimulos ni cautelas. ¿Solo para fans? Afortunadamente, no. Buscando a la mágica Doremi tiene suficientes elementos de interés por sí sola para ser una película apta para públicos variados. Se cumplen veinte años de la serie “La mágica Do-Re-Mi” y qué mejor forma de celebrarlos que ir un poco más allá para hacerlo. La historia opta por situarse en el mundo real actual en el que, ahí está el enganche, también tuvo esa conexión con la serie, que influyó en tantas infancias.

La propuesta anime tiene la vista puesta en el original, faltaría más, pero crece en varios sentidos en el desarrollo de sus personajes. De hecho, el arranque parece una película de denuncia social en escenarios tales como el mundo de la empresa y de la enseñanza, con el desánimo y la injusticia agitándose por ahí. y se ve desde el primer momento con sus tres protagonistas: Mire es una oficinista en horas bajas (vaya jefecillo le ha tocado aguantar), Sora aspira a ser una profesora pero no las tiene todas consigo sobre su valía, y Reika trabaja en un restaurante con un novio que no le facilita las cosas, precisamente.

Conexión directa, pues, con el público veinteañero que disfrutó con la magia televisiva y ahora le toca lidiar con la verdad de las cosas. Y es la serie, ese mundo mágico de ficción, lo que hilvana y protege la amistad. Sin rebozarse de nostalgia, la película madura la idea de la infancia luminosa como refugio indestructible, y rinde homenaje a los fans.

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