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Presos en lucha

Javier Gutiérrez.

Sin abandonar en el fondo el "thriller" o cine policíaco, ya que los relatos carcelarios también forman parte del género, Alberto Rodríguez cambia un poco de registro en "Modelo 77", en la que narra la conciencia social que adquirió un grupo de presos de la cárcel Modelo de Barcelona en 1977. En este sentido, el director incide en el retrato de determinados aspectos de la historia española, ya que el franquismo estaba presente en "La isla mínima", ETA, el GAL, Francisco Paesa y Luis Roldán conformaban el entramado sociopolítico de "El hombre de las mil caras" y la corrupción policial figuraba en primera línea en "Grupo 7".

"Modelo 77" funciona bien a partir de los códigos genéricos del filme carcelario, muestra la compleja realidad del tardofranquismo –en la cárcel y fuera de ella– y el proceso que llevó a gente de distinta condición social, encarcelados por delitos de lo más variado, a unir fuerzas para exigir una amnistía.

Es la historia del nacimiento de la COPEL, la coordinadora de los presos en lucha, una crónica social en lo que los aspectos más descarnados de la vida entre rejas quedan un tanto elididos para centrarse en el discurso político en un momento tan convulso como el de la primera transición política.

Rodríguez sigue fiel a su número de la suerte: "7 vírgenes" se tituló su segunda película en solitario, después rodó "Grupo 7" y ahora vuelve con "Modelo 77".

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