Un chef revela el truco viral que convierte el ajo en el gran aliado de cualquier receta: "Dulce, meloso y con un aroma espectacular"
Un sencillo truco que solucionará más de una comida y elevará el sabor de cada plato

Cabezas de ajo / Pixabay
El ajo es un ingrediente casi imprescindible para cualquier receta. Guisos, adobos o salsas contienen gran parte de su sabor gracias a la base aromática que aporta este básico de la cocina.
Además, se encuentra en cualquier despensa e, incluso, hay quienes lo utilizan para elaborar remedios naturales por sus propiedades para combatir los resfriados y reforzar el sistema inmunológico.
Sin embargo, en muchas ocasiones este ingrediente aporta un sabor demasiado intenso. En este contexto, el chef Jordi Cruz ha vuelto a sorprender a toda su comunidad digital con un sencillo truco que convertirá este ingrediente en el mejor aliado de la cocina.
El cocinero catalán no solo es famoso por su destacada trayectoria en la alta cocina, sino que también ha alcanzado una gran popularidad por tratar de acercar la haute cuisine a sus seguidores a través de trucos y sencillas recetas publicadas en su cuenta de Instagram.
¿En qué consiste el truco?
El truco es tan sorprendente como sencillo: si asas un ajo, "pierde agresividad, se vuelve dulce, cremoso y lleno de matices", señala. Su elaboración es otro de los puntos fuertes de este proceso, ya que solo se necesitan unas cabezas de ajo, mantequilla y sal; un compendio de ingredientes al alcance de cualquier despensa.
Para proceder a una correcta elaboración, el primer paso es "cortar la parte superior de las cabezas de ajo, solo lo justo para dejar visibles los dientes". A continuación, hay que añadir un pequeño dado de mantequilla sobre cada cabeza y una pizca de sal.
Muchos se preguntarán: ¿y cuál es el truco? Pues bien, el paso clave para conseguir unos ajos perfectos está en el horneado. Este proceso se divide en dos fases. Un primer horneado a 160-165 ºC durante 30 minutos para que la mantequilla se funda y el ajo empiece a cocinarse lentamente y una segunda cocción que requiere menos atención, aunque sí respetar la temperatura adecuada. "Da la vuelta a las cabezas y continúa la cocción otros 30-40 minutos a 165-170 ºC", explica.
Una vez los ajos estén tiernos y dorados, hay que "dejar templar ligeramente y apretar la cabeza para sacar toda la pulpa cremosa". Gracias a este proceso, el ajo suavizará su sabor y aportará una mayor versatilidad en la cocina.
Jordi insiste en que "con esta crema de ajo puedes hacer muchísimas cosas: desde una mahonesa de ajo asado increíble hasta una crema suave para untar sobre pan tostado. Dulce, meloso y con un aroma espectacular".