Un hostelero español acabó la pasada semana dejando con la palabra en la boca a un joven influencer (o supuestamente influencer) que le había pedido una colaboración por redes sociales. El esquema viene a ser siempre el mismo: el joven (que supuestamente cuenta con miles de seguidores) promociona en sus redes el establecimiento en cuestión a cambio de que le inviten a comer. Pero esta vez no le salió bien.

El local en cuestión se ofreció a hacer un intercambio diferente: donarían todo el dinero que él pagase a una Organización No Gubernamental. La respuesta ha cosechado decenas de "me gustas" en redes sociales.