Ganaron metros de su piso y cerraron su terraza... ahora tienen que demolerlo: el Supremo decide más allá de la Ley de Propiedad Horizonal
La Sala Civil confirma la orden de demoler un cerramiento y ampliación y subraya que, si se tocan elementos comunes y el título constitutivo, hace falta unanimidad, aunque el acuerdo de la junta no se impugnara a tiempo

Ganaron metros de su piso y cerraron su terraza... ahora tienen que demolerlo: el Supremo decide más allá de la Ley de Propiedad Horizonal
Un conflicto vecinal clásico —cerrar terrazas, ganar metros y cambiar la fachada— ha llegado al Tribunal Supremo con una lección práctica para miles de comunidades: si la obra afecta a fachadas y supone aumento de superficie, no basta con que una junta “lo deje pasar”. Y un propietario puede demandar aunque la comunidad no actúe.
El Tribunal Supremo ha desestimado el recurso de dos propietarios que intentaban frenar la sentencia que les obligaba a demoler obras realizadas en su vivienda en un edificio residencial de Granada. La resolución confirma el criterio de la Audiencia: la actuación afectó a fachadas y otros elementos comunes, incluido muro medianero, y debía volver “a su estado anterior” en seis meses.
El caso arranca con la demanda de una vecina contra los dueños de otra vivienda del mismo conjunto. La demandante sostenía que las obras eran “ilegales” porque se hicieron sin la autorización necesaria de la Comunidad de Propietarios, al afectar a elementos comunes, y pidió la reposición y demolición de lo ejecutado.
En primera instancia, el juzgado rechazó la demanda por un motivo que suele salir en estas disputas: existía un acuerdo de la junta de 2015 donde se trató el asunto y, aunque no fue unánime, nadie lo impugnó en el plazo que marca la Ley de Propiedad Horizontal. En ese acta, la propia demandante dejó una frase que el Supremo reproduce: “que se cumpla la ley”.
La Audiencia Provincial de Granada revocó ese planteamiento y ordenó la demolición al entender que el acuerdo invocado no “legalizaba” lo hecho. Su argumento central: aquello no era una simple reforma estética, sino un cerramiento que modificaba la fachada y, además, ampliaba la vivienda incorporando terrazas, con impacto en los coeficientes de participación y, por tanto, en el título constitutivo.
El Supremo da por buena esa idea y recalca un dato muy ilustrativo para cualquier comunidad: en la junta que pretendía amparar las obras solo constaba el apoyo de los asistentes, que representaban el 32,90% de los coeficientes. Y aunque no hubiera impugnación formal, la Audiencia ya había dejado escrito que ese acuerdo “no tendrá virtualidad suficiente para legalizar las obras” cuando la autorización exigía unanimidad real.
Otro punto clave —útil para vecinos que se ven solos en un conflicto— es la legitimación: el Supremo recuerda que cada propietario puede actuar en defensa de sus derechos aunque la comunidad esté pasiva o incluso se oponga. Lo resume con una cita constitucional: “Cada propietario, pese a la representación orgánica que ostenta el presidente de la comunidad de propietarios, está legitimado para actuar en defensa de sus derechos”. Es decir, no hace falta que la junta acuerde demandar para que un comunero pueda acudir a los tribunales.
¿Por qué pierde el recurso? La Sala explica que los recurrentes enfocaron su casación como si todo dependiera de la impugnación (o no) del acuerdo de junta, pero no atacaron lo decisivo: que las obras no eran solo fachada, sino aumento de superficie sin autorización unánime y con perjuicio para la vecina (visibilidad y luminosidad). Po eso, el Supremo confirma la demolición, impone las costas del recurso a los propietarios y ordena la pérdida del depósito.
- Mañana se esperan colas kilométricas en Primark para conseguir la colección de menaje más bonita del mercado e inspirada en Asturias: por menos de 5 euros e inspirada en las vajillas vintage
- Doce', el caballo ciego que está cada vez más cerca de encontrar un hogar: 'Hay varios interesados en su adopción
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para hacerse con el hervidor de agua más potente del mercado: disponible en cuatro modelos por 22,99 euros
- Así es vivir en un bajo comercial en Gijón: de reformar una antigua sidrería a recuperar un videoclub
- El tramo de carretera que cambiará la circulación por la cuenca del Navia: todos los detalles de una obra 'singular
- Mañana llega a Lidl el soplador de aire inalámbrico que deja los plumíferos y anoraks de invierno como nuevos después de meterlos en la lavadora: adiós a la secadora
- El metrotrén cumple 25 años en Gijón con más de 140 millones gastados en un plan sin acabar
- Las empresas vinculadas a Valgrande-Pajares han dejado de ingresar 575.000 euros por los constantes cierres de la estación de esquí