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¿Aceite en el agua para cocer pasta? Un chef desvela cuatro errores que no puedes cometer (y cómo evitarlos)

El cocinero Jordi Cruz revela los fallos más comunes y da las claves para conseguir un plato perfecto y repleto de sabor

Los cuatro errores más comunes a la hora de cocer la pasta

Los cuatro errores más comunes a la hora de cocer la pasta / Freepik

Cocinar pasta parece sencillo, pero hacerlo bien marca la diferencia entre un plato correcto y uno memorable. El chef Jordi Cruz lo tiene claro: hay errores muy comunes que se repiten en muchas cocinas y que afectan directamente al resultado final. Por ello, pone al descubierto cuatro fallos -muy comunes- que no deberías cometer nunca si quieres que tu pasta conquiste el paladar al más puro estilo italiano.

El primero tiene que ver con la cantidad de agua. Uno de los errores más habituales es quedarse corto. Para que la pasta se cueza correctamente y no se apelmace, es fundamental usar una cantidad suficiente. El chef apunta que aproximadamente un litro de agua por cada 100 gramos de pasta es la proporción idónea. Esto permite que la pasta tenga espacio para moverse, no se pegue y mantenga una cocción uniforme. Usar poca agua concentra demasiado el almidón y arruina la textura.

El segundo punto clave es la sal. Aquí no vale quedarse corto por miedo: el agua debe estar bien sazonada. Según explica el chef, una buena referencia es añadir unos 100 gramos de sal por cada 8 litros de agua. Puede parecer mucho, pero es lo que permite que la pasta tenga sabor desde dentro. Además, este paso es crucial si después quieres “mantecar” la pasta con la salsa, ya que el agua de cocción —rica en almidón y bien salada— ayudará a ligar el conjunto y potenciar el resultado final.

El tercer error es intentar “mejorar” el agua con aromatizantes como laurel, orégano u otras especias. Aunque pueda parecer una buena idea, en realidad no lo es. La pasta debe mantener la pureza de su sabor, ya que será la salsa la que aporte los matices aromáticos. Añadir ingredientes al agua solo distorsiona el resultado y resta protagonismo al conjunto del plato. El chef lo tiene claro: menos es más; agua y sal son suficientes.

Y, por último, el error más extendido: añadir aceite al agua de cocción. Es una creencia muy popular, pero totalmente equivocada. El aceite no evita que la pasta se pegue —eso se consigue con suficiente agua y removiendo al principio— y, además, crea una película que impide que la salsa se adhiera correctamente después. El resultado es una pasta resbaladiza y peor integrada con el resto de ingredientes. La respuesta es clara: nunca lleva aceite.

El chef lo tiene claro y en sus consejos está que cocinar pasta correctamente no requiere fórmulas complicadas, sino respetar lo esencial: abundante agua, la sal justa, no utilizar aromatizantes y, sobre todo, ni una gota de aceite. Siguiendo estas claves tan sencillas, tu pasta quedará tan equilibrada y sabrosa que incluso un chef como Jordi Cruz la aprobaría sin dudar.

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