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Adiós a las pinzas: el truco que nadie conoce para cerrar paquetes

Cada vez más gente lo usa por ser práctico y cómodo

Unas pinzas

Unas pinzas

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R. P.

Se acabó perder tiempo buscando una pinza cuando un paquete queda abierto. Hay un truco muy sencillo para cerrar envoltorios sin necesidad de recurrir a clips, gomas o cierres de plástico, y sin correr el riesgo de que el contenido se derrame o quede expuesto a insectos, polvo o humedad.

Hasta ahora, las pinzas se habían convertido en la solución más habitual para mantener cerradas bolsas y paquetes una vez abiertos. Funcionan bien con envoltorios de pan, arroz, pasta, tierra, cereales o cualquier producto que no se consume de una sola vez. También son una alternativa cómoda cuando desaparece la típica brida metálica que traen algunos envases y que, casi siempre, acaba perdida antes de terminar el paquete.

Sin embargo, no siempre hace falta utilizar un accesorio externo. En muchos casos, el propio envoltorio puede transformarse en un sistema de cierre práctico si se dobla o se corta de la manera adecuada. Solo hace falta un poco de maña para aprovechar el material del envase y evitar que quede abierto de cualquier manera.

Un ejemplo claro aparece con los sacos de tierra para plantas, muy habituales en casas con terraza, jardín o macetas. Cuando se abre uno de estos paquetes y no se utiliza todo el contenido, conviene cerrarlo bien para evitar que la tierra se seque, se humedezca demasiado o se derrame. Para conseguirlo, se puede hacer un corte con forma de medio rombo en la parte superior del saco, de modo que queden dos tiras o asas. Después basta con unirlas y hacer un nudo sencillo, fácil de deshacer cuando se necesite volver a usarlo.

Con las bolsas de pan de molde el truco es todavía más simple, porque no hace falta cortar nada. Una vez que el paquete ya está empezado y queda algo de espacio libre en la parte superior, se puede girar la bolsa sobre sí misma hasta que quede bien apretada. Después se dobla la parte sobrante hacia abajo, envolviendo el resto del paquete. Así el pan queda protegido y la bolsa permanece cerrada sin necesidad de pinzas.

Aunque las pinzas pueden dejar de ser imprescindibles para cerrar muchos envases, eso no significa que no sigan siendo útiles en casa. De hecho, las pequeñas bridas metálicas que vienen con algunos paquetes, especialmente con el pan de molde, pueden reutilizarse para otras tareas. Una de las más prácticas es organizar cables. En lugar de enrollarlos sobre sí mismos y encontrarlos después hechos un lío, se pueden sujetar con una de estas tiras para que queden recogidos dentro de un cajón, una mochila o una bolsa.

Las pinzas, por su parte, continúan siendo un recurso muy versátil para todo tipo de usos domésticos. Sirven para tender la ropa, cerrar bolsas, sujetar papeles o improvisar soluciones rápidas en la cocina. El inconveniente es que no siempre duran demasiado. Las de plástico pueden partirse con facilidad y las de madera suelen deteriorarse con el tiempo, especialmente cuando el alambre que une las dos piezas pierde tensión o se oxida.

Por eso, aunque estos trucos permiten cerrar paquetes sin depender de ellas, siempre viene bien tener algunas pinzas a mano. Pueden sacar de un apuro en muchas situaciones, pero también conviene conocer alternativas para no quedarse bloqueado cuando no aparece ninguna. A veces, el propio envase ofrece la solución más rápida para conservar mejor los alimentos, mantener el orden y evitar derrames innecesarios.

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