Las limpiezas que requiere una casa son innumerables y para no perderse ni una, sería imprescindible organizarse. Por ejemplo, puede ser útil dividir los ordinarios por días, dedicando uno al baño, otro a quitar el polvo, otro a lavar la ropa o el suelo.

En esta planificación, sin embargo, debemos pensar también en los extras, reservando un día a la semana, en rotación, para esas limpiezas menos frecuentes y a menudo más tediosas. Por ejemplo, una vez podríamos limpiar y reorganizar el armario/armario, otra vez podríamos lavar las cortinas/alfombras, y otra vez podríamos dedicarnos a limpiar las juntas del suelo y las baldosas.

No hay que olvidar, pues, la limpieza del colchón, una de las piezas centrales del dormitorio en términos de utilidad y desorden. De hecho, al ser el lugar donde dormimos, sería muy importante mantenerlo limpio, limitando también la presencia de ácaros.

Pero, ¿cómo se puede hacer esto de forma rápida, sin esfuerzo y sin poner una aspiradora en el camino?

El colchón es uno de los elementos indispensables en un hogar que generalmente reclama gran parte de nuestra atención.

En primer lugar, antes de que llegue a casa, hay que saber cómo elegirla y cuál escoger. Luego, con el paso del tiempo, hay que cuidar de mancharla si es necesario, por ejemplo, si se ensucia con orina o sangre, higienizarla y mantenerla limpia y libre de ácaros.

Estas dos últimas tareas, quizás, son las que deberíamos hacer con más frecuencia, cada uno o dos meses. Sin embargo, podríamos hacerlo de una sola vez, con un solo remedio y olvidarnos de la aspiradora.

Nuestro aliado será un producto natural y de fabricación propia hecho con agua, bicarbonato de sodio y un aceite esencial llamado aceite del árbol del té. En concreto, el bicarbonato de sodio sería útil para desinfectar, absorber los malos olores y la humedad, y blanquear.

El aceite del árbol del té, en cambio, actuaría contra las bacterias, el moho y, sobre todo, los ácaros. De hecho, sería un repelente natural, capaz de asfixiarlos y así eliminarlos.

Dosis

Para fabricar este producto, necesitaríamos:

  1. 500 ml de agua del grifo o destilada;
  2. 3 cucharadas rasas de bicarbonato de sodio;
  3. 15 gotas de aceite de árbol de té.

Después de mezclar estos ingredientes en un bol, coge un paño de microfibra y sumérgelo en su interior. Empápalo bien, escúrrelo al máximo y luego limpia el colchón con él.

Podemos empezar por el lado que prefiramos, frotando enérgicamente, pero no debemos olvidar los laterales. Insistimos en la zona donde más dormimos, repetimos la operación dos veces y finalmente la dejamos secar al aire.