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La razón por la que cada vez más gente deja la puerta de la lavadora abierta (y que han copiado de Japón)

Es uno de los electrodomésticos que más se estropea, según los técnicos, si no llevamos un mantenimiento adecuado

Cuchara en la lavadora, la olvidada práctica que mejora el lavado y ahorra

Male Robles / Manuel Riu

Cuando la lavadora termina el ciclo, surge una duda bastante común: ¿conviene dejar la puerta abierta o es mejor cerrarla? Aunque pueda parecer un detalle sin importancia, la decisión tiene más consecuencias de las que imaginamos.

Los electrodomésticos han transformado por completo nuestra rutina diaria. Hoy resulta difícil imaginar una casa sin nevera, aire acondicionado o lavavajillas. Pero si hay un aparato del que prácticamente nadie puede prescindir es de la lavadora, indispensable en cualquier hogar.

Como cualquier otro equipo eléctrico, la lavadora requiere un uso adecuado y cierto mantenimiento periódico para prolongar su vida útil y asegurar que funcione correctamente. Además, no debemos olvidar que todos estos dispositivos consumen energía. Un manejo responsable no solo protege el aparato, sino que también ayuda a evitar gastos innecesarios en la factura de la luz. Sin embargo, a veces realizamos pequeños gestos cotidianos que, sin darnos cuenta, pueden perjudicar su funcionamiento. Uno de ellos tiene que ver precisamente con lo que hacemos justo después de sacar la ropa limpia.

Muchos asturianos dejan la puerta abierta de la lavadora tras usarla: el simple gesto que te ahorra cientos de euros

Una lavadora / lne

Al terminar el lavado y vaciar el tambor, muchas personas cierran la puerta de inmediato. Es un gesto casi automático, pensado para mantener el orden o evitar golpes y tropiezos. Pero lo cierto es que hacerlo puede ser un error.

Aunque el programa haya finalizado, el interior del tambor permanece húmedo. Si cerramos la puerta enseguida, impedimos que esa humedad se evapore, creando un ambiente ideal para la aparición de moho y bacterias. Con el tiempo, estos microorganismos provocan malos olores que no solo se quedan en el electrodoméstico, sino que también pueden impregnarse en la ropa recién lavada. Además, la acumulación de suciedad y hongos puede afectar al rendimiento del aparato, obligándolo a trabajar más y consumir más agua y electricidad. En el peor de los casos, acabarás repitiendo lavados porque la ropa no huele tan fresca como debería.

La humedad constante también perjudica otros componentes, especialmente las juntas de goma, que pueden deteriorarse antes de tiempo si permanecen mojadas durante horas.

Entonces, ¿qué es lo más recomendable? Los especialistas aconsejan dejar la puerta abierta durante un tiempo tras finalizar el lavado para que el tambor se ventile y se seque completamente. Una vez evaporada la humedad, lo ideal es no cerrarla del todo, sino mantenerla ligeramente entreabierta para evitar la formación de olores desagradables. Para un cuidado aún más completo, puede secarse el interior y las juntas con un paño o una toalla vieja, insistiendo en las zonas donde suele acumularse agua.

Pequeños gestos como este marcan la diferencia. Cuidar nuestros electrodomésticos —también el lavavajillas o la nevera— no solo alarga su vida útil, sino que evita averías y gastos innecesarios en reparaciones o sustituciones. A la larga, ese sencillo hábito puede traducirse en un importante ahorro.

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