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Adiós a las perchas, la tendencia para colgar toda la ropa de una vez en un armario y puedes guardar en la maleta

Se trata de una solución cada vez más utilizada con el cambio de armario

Unas perchas

Unas perchas

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R. P.

Preparar la maleta es uno de esos pasos inevitables antes de cualquier viaje. Da igual si se utiliza una maleta tradicional o un trolley más moderno: casi siempre aparece la misma sensación de que falta espacio. Con la lista de imprescindibles delante, se van colocando prendas, neceseres y accesorios hasta que llega el momento de cerrar haciendo algo de presión.

Uno de los mayores problemas suele estar en las prendas de abrigo. Chaquetas, americanas y abrigos ocupan más que una camiseta o un pantalón, y además se arrugan con facilidad si no se colocan bien. Por eso, doblarlas deprisa y meterlas en cualquier hueco no siempre es la mejor solución. Existe una forma sencilla de guardarlas para que lleguen al destino con menos pliegues y ocupen menos espacio.

En el caso de una chaqueta, lo más práctico es empezar introduciendo hacia dentro la parte del hombro de una de las mangas. Después se hace lo mismo con el otro lado, pero desde el interior, de manera que la prenda quede doblada a lo largo y un hombro encaje dentro del otro. Una vez conseguido este paso, solo hay que terminar de plegarla con cuidado y colocarla en la maleta. Así se protege mejor la estructura de la chaqueta y se reducen las marcas en la tela.

Cuando se trata de guardar abrigos en casa, también conviene seguir un método para que no pierdan la forma. Lo primero es abotonarlos y extenderlos sobre una superficie amplia, como una cama o una mesa. Con la espalda hacia arriba, se colocan las mangas hacia dentro y se dobla la parte inferior hasta aproximadamente la mitad. Después se lleva la zona superior hacia abajo, haciendo coincidir los bordes. Una vez plegado, puede guardarse en una caja con tapa para protegerlo del polvo y de la humedad.

Si se prefiere colgar el abrigo en el armario, también hay una forma de hacerlo sin que se deforme. Se coloca la prenda sobre la cama, se abrocha y se doblan las mangas hacia el interior. A continuación, la parte baja del abrigo se pasa por la barra de una percha, como si se quisiera repartir el peso. Después se introduce la percha por la zona del cuello y se cuelga en el armario. De esta manera, el abrigo queda más recogido y ocupa menos espacio vertical.

Las prendas largas también necesitan ciertos cuidados para evitar arrugas difíciles de quitar. Para ello puede aprovecharse un objeto que muchas veces acaba en la basura: el tubo de cartón de los rollos de cocina. Basta con cortarlo a lo largo y colocarlo alrededor de la barra de una percha. Este pequeño truco crea una superficie más gruesa y redondeada sobre la que apoyar pantalones, vestidos o faldas largas sin que quede marcada la típica línea del doblado.

Otra opción para vestidos o prendas delicadas es utilizar una percha acolchada o con los extremos cubiertos de espuma. Esta ayuda a mantener mejor la forma de la ropa y evita marcas en los hombros. También se puede recurrir a una segunda percha para sujetar la parte inferior de la prenda y distribuir mejor el peso dentro del armario.

Para proteger la ropa durante más tiempo, las fundas con cremallera son una buena aliada. Permiten guardar abrigos, trajes o vestidos sin que acumulen polvo y ayudan a conservarlos mejor entre temporadas. Además, dentro del armario pueden colocarse pequeñas bolsitas con clavos de olor, lavanda u otros elementos aromáticos para mantener alejadas a las polillas y aportar un olor agradable.

El problema del espacio en el armario suele aparecer especialmente después de las compras. En rebajas, mercados o ferias es fácil encontrar prendas que vuelven a ponerse de moda o básicos a los que cuesta resistirse. Cuando el armario empieza a llenarse, pequeños trucos de organización pueden resultar muy útiles para aprovechar cada rincón.

Uno de los más sencillos consiste en reutilizar la anilla metálica de una lata de refresco o cerveza. Solo hay que colocarla en el gancho de una percha resistente y usar el segundo agujero para colgar otra percha debajo. Así se consigue organizar varias prendas en vertical y liberar espacio en la barra. En una percha pueden ir pantalones, vaqueros o faldas, y en la otra camisas, camisetas o chaquetas ligeras.

Con estos recursos, doblar una chaqueta para meterla en la maleta o colocar mejor la ropa en el armario resulta mucho más sencillo. La clave está en evitar los pliegues innecesarios, repartir bien el peso de las prendas y aprovechar los objetos cotidianos para ganar espacio sin comprar organizadores nuevos.

También existen ideas prácticas para la ropa de bebé, que suele ocupar menos, pero necesita más orden por la cantidad de prendas pequeñas que se utilizan a diario. En redes sociales se ha popularizado un organizador colgante que puede colocarse detrás de una puerta y que, además, se pliega con facilidad. Este accesorio permite guardar bodies, pijamas, calcetines y otros básicos, y también puede meterse en una maleta de mano para llevar la ropa del bebé durante un viaje.

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