23 de octubre de 2012
23.10.2012

Así fue posible la ola de «Lo imposible»

La película utilizó 27 millones de litros de agua salada en el «water tank» de la Ciudad de la Luz en Alicante y el rodaje duró tres meses

23.10.2012 | 02:00

Alicante, Juanjo Payá


Nunca antes una película rodada en la Ciudad de la Luz en Alicante había funcionado tan bien y nunca antes una película rodada en los platós de cine alicantinos había tenido tanta repercusión.


«Lo imposible», el filme de J. A. Bayona escrito por el asturiano Sergio G. Sánchez, que ha alcanzado cifras de récord en el séptimo arte español, rodó sus secuencias más importantes, es decir, las del agua, incluida la ola gigante que simulaba el tsunami, en el tanque de agua o también llamado «water tank» de la Ciudad de la Luz en Alicante.


Para la grabación fueron necesarios veintisiete millones de litros de agua salada (procedentes de la planta desalinizadora de Alicante), ya que por distintas cuestiones del proceso de producción se llevó a cabo el vacío y llenado del tanque de la Ciudad de la Luz hasta tres veces (y en el que tienen cabida nueve millones de litros de agua).


Por su parte, para dar color al agua, se optó por «ensuciarla» naturalmente, arrojando barro, hojas, paja y ramas sueltas, que se mezclaron rápidamente en cuanto se pusieron en marcha los compresores del tanque de agua de los platós alicantinos y las corrientes marinas cobraron vida.


«Es muy difícil rodar en el agua, porque todo se mueve. Incluso tuvimos que anclar las cámaras y otros objetos con cadenas. Cada cambio era un proceso enorme porque teníamos que poner en marcha la grúa para sacar elementos del decorado que podían pesar hasta cuatro toneladas. Todo estaba muy pensado y muy trabajado», afirma Félix Bergés, supervisor de los efectos especiales con Pau Costa.


El equipo de Bayona estuvo unos tres meses rodando en el tanque de agua, y para la grabación de la ola gigante que arrasa la zona se reconstruyó parte de la infraestructura del hotel de Tailandia en el mismo «water tank» de la Ciudad de la Luz. De este modo, trabajando siempre con agua real y con la ayuda de los efectos especiales, se fueron añadiendo detalles a los planos (palmeras, coches, etcétera...) que más tarde, a modo de un «collage», perfilan y completan la secuencia.


Las restantes imágenes acuáticas, en las que Naomi Watts aparece arrastrada por el agua junto a su hijo (interpretado por el actor Tom Holland), también fueron tomadas en el tanque de agua de la Ciudad de la Luz. Para ello, el foso se dividió en dos carriles que, con unas dimensiones de 100x90 y 1,20 metros de profundidad, sirvieron para reflejar con total intensidad la acción de los protagonistas.


Como anécdota, fuentes cercanas a la Ciudad de la Luz señalan que Watts, cada diez minutos, salía de las sucias aguas del tanque para darse una ducha, con la que cuidaba siempre su piel. Además, testigos del rodaje aseguran que uno de los procesos más conflictivos y sufridos del rodaje en Alicante lo padecieron los especialistas que participaron en la película. Esto fue así debido a que ellos fueron quienes tuvieron que resistir los golpes de todo tipo de materiales cuando se grabaron las secuencias bajo el agua, cuando el tsunami los engulle y coches, palmeras, muebles y escombros los golpean por todas partes. Un equipo médico con ambulancias se instaló por esos días en la Ciudad de la Luz para actuar ante cualquier tipo de percance. Afortunadamente no hubo que lamentar males mayores, aunque «la tensión en el rodaje fue evidente durante esos días».

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