Apenas en veinticuatro horas se agotaron las invitaciones para degustar anoche una cena cuyo principal protagonismo fueron platos que comen los protagonistas de la saga literaria "Canción de hielo y fuego", del escritor George R. R. Martin, en la que se basa la exitosa serie televisiva de "Juego de tronos". Un acto ofrecido conjuntamente por Libroviedo y el restaurador ovetense Juanjo Cima, quien ideó y creó algunas de las suculentas singularidades culinarias de la serie.

En concreto, los platos que se sirvieron, tal como detalla el propio Cima, fueron, como primero, la ensalada del Castillo Negro, que "en la versión original llevaba espinacas y nabizas, pero en mi caso la actualizamos con un mezclum de lechugas. Lleva tomates cherry, uvas pasas, orejones y garbanzos secos salteados, además de flores comestibles. El Castillo Negro es la fortaleza que separa el mundo civilizado del mundo desconocido y salvaje: una vez que se va, ya no se puede abandonar", recuerda este cocinero, que es, como tantos lectores y espectadores, un incondicional de la obra del escritor norteamericano. El segundo plato era sopa de dulce de calabaza que se sirve en Desembarco del Rey. "Actualizándolo un poco, en vez de sopa hice una crema que lleva, además de calabaza, un poco de sidra, caldo de pollo y toques de nuez moscada, jengibre y canela molida", explica.

El postre lo conformaban "las tartaletas robadas de Arya". "Son unas tartaletas que ella roba en un capítulo del libro, la escena no sale en la serie", matiza Juanjo Cima, quien tiene en su poder el libro "Festín de hielo y fuego", escrito por dos fans de esta saga en el que actualizaron las recetas de los platos más exitosos de la misma. Obra de Chelsea Monroe-Cassel y Sariann Lehrer y prologado por el propio George R. R. Martin, le ha servido al restaurador asturiano junto a su equipo de Vinoteo para poder servirlos a los cerca de 80 comensales que ayer se citaron, algunos de ellos vestidos como los protagonistas de esta serie, en la plaza de Trascorrales. "Hicimos un pastel porque con la receta original quedaba superdura. Lo que hicimos fue adaptarla, hay que tener en cuenta que se trata de una comida medieval. Nuestra innovación es que, en vez de higos frescos, hemos puesto mermelada de arándanos", todo ello acompañado de pan negro de centeno y tinto de la denominación de origen protegida Vinos de Cangas.

El acto se complementó con la lectura de párrafos de la obra a cargo de la traductora oficial del autor para España, Cristina Macía, una escenificación con espadachines y un photocall en el que posaron muchos de asistentes. Sólo faltó el propio escritor, gran amante de la cocina y quien, tras su paso por Asturias, donde ya estuvo en tres ocasiones y probó el cordero a la estaca, se comprometió a incluirlo en la gastronomía de su nuevo libro.