09 de julio de 2018
09.07.2018
 

Ni San Fermín nos libra de la lluvia

La fiesta pamplonica registró ayer la tercera carrera pasada por agua de los últimos veintisiete años, sin incidencias graves ni cornadas

09.07.2018 | 01:23
De arriba abajo: toros y mozos durante el encierro; cabezudo de la comparsa; participantes cantando antes de la salida y un joven con una imagen de San Fermín.

El segundo encierro de los Sanfermines, tuvo ayer dos protagonistas principales: la lluvia y los toros de José Escolar. Las precipitaciones ofrecieron un escenario inusual: era el tercer encierro pasado por agua de los últimos 27 años. En las dos ocasiones anteriores, en 1991 y 2002, los encierros resultaron limpios y sin percances, al igual que el de ayer. La carrera se saldó con tan solo tres contusionados, veintiún personas atendidas por la Cruz Roja y sin que se registrasen cornadas. A pesar de la lluvia, la de ayer fue una carrera limpia y emocionante. Esta vez, los astados de José Escolar no cumplieron con su costumbre de años anteriores: retroceder hacia los corrales nada más comenzar la prueba. Los animales tardaron 15 segundos en emprender la marcha. Enfilaron el primer tramo del recorrido algo desganados, pero enseguida la animosa muchedumbre les haría acelerar el trote. La carrera tomó velocidad en la calle Estafeta. Gracias al líquido antideslizante con el que se riegan algunas partes del trayecto, ningún animal resbaló en la curva de la calle Mercaderes. Este trecho se resolvió rápido, aunque no exento de empujones y algún mozo despistado que quedó entre los cabestros.

Los cuatro toros que llegaron primero, entraron a la plaza después de dos minutos y quince segundos de carrera. Se encontraron con un terreno encharcado y resbaladizo. El último en llegar, un toro que se había caído en la Cuesta de Santo Domingo, cerraba el encierro con una marca de dos minutos y cincuenta y cinco segundos. Aturdido y solo en el ruedo, se le guió hasta los corrales mostrándole los capotes de los pastores. No hubo que lamentar ningún herido por asta de toro, aunque sí algunas contusiones de cierta gravedad.

Después del encierro, las celebraciones se desarrollaron sin incidentes. En lo que va de fiesta, no se han registrado denuncias por abusos sexuales.

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