10 de octubre de 2018
10.10.2018
Pasando revista en rosa

El "miedo más horrible del mundo" de Terelu Campos

Una boda pija y otra "extraña"

10.10.2018 | 10:20
El "miedo más horrible del mundo" de Terelu Campos

"He pasado el miedo más horrible del mundo", dice Terelu Campos en la portada de "Lecturas", a la que da una entrevista con motivo de su doble mastectomía, una operación larga y complicada de la que ya se recupera bien. La hija de María Teresa Campos es la protagonista de una portada que se completa con una foto de la boda de los futuros duques de Alba, Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo, y otra foto de la vidente Aramís Fuster. Lo que dice la ahora concursante de "Gran Hermano" es todo un misterio que ella misma está llamada a aclarar en las páginas interiores de la revista: "No estoy loca, soy psicóloga". Ahí queda eso, que lo sepa todo el mundo. Ahora, a desentrañar el misterioso significado de la frase.

Es "¡Hola!", que lleva en el quiosco desde el martes, la que ofrece una mayor cobertura de la boda de los Alba, en el palacio madrileño de Liria y ante la flor y nata del mundo empresarial y aristocrático. Hubo algún político y la familia paterna del novio no falló, aunque sí el padre de la novia, muy guapa vestida. Todos y cada uno de los detalles los da la revista, que llena su portada con una foto de los novios camino o de vuelta del altar.

Terelu y los Alba también se cuelan en "Diez Minutos". La revista destaca que la colaboradora de "Sálvame" se enfrenta a una nueva vida tras la operación quirúrgica. Del enlace en el palacio de Liria, detalles y más detalles. Pero hay otra boda, aparte de la pija de los Alba, en portada. En este caso la celebración ha sido "extraña", según "Diez Minutos". Y es que se ha casado la hija de Karina y su exmarido el peluquero Juan Miguel. Lo de "extraña" debe de ser por el atuendo del feliz padre: una especie de chaqué, en tonos morados, con chistera incluida y botas de montaña. A su lado, en la foto, va Karina, de color fucsia y con vestido largo. Ambos fueron conjuntados, tanto por los colores como por la sonrisa de oreja a oreja al casar a su hija. Ande yo caliente, ríase la gente.

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