07 de abril de 2019
07.04.2019
Entrevista
NACHO VIDAL | Actor porno

"Un padre que castiga a su hijo por jugar con muñecas no es un padre"

"He hecho un documental para ayudar a las familias de niños transexuales a entender su situación"

07.04.2019 | 00:28
Nacho Vidal y su hija Violeta.

Hace tres años el actor Nacho Vidal habló en televisión y con toda naturalidad de su hija transexual, y ahora presenta un documental, "Me llamo Violeta", que narra un viaje de identidad, aceptación y amor familiar; una obra para que los padres y madres de otros niños transgénero acepten la situación y que revela la faceta más humana del icono del cine pornográfico español.

- ¿Cuándo y cómo surge "Me llamo Violeta"?

-Hace tres años, cuando la productora me vio en televisión hablando de mi hija se puso en contacto conmigo.

- En el documental se descubre su faceta como padrazo.

-Yo no soy un padrazo, solo un padre. En el momento en el que no actúas como yo ante tus hijos eres otra cosa, un señor, no un padre. Lo que yo entiendo como un padre es una persona que acompaña a sus hijos por los caminos de la vida, intentando guiarlos, acompañándolos en lo que sea que decidan sin preguntar, sin criticar, sin darles muchos consejos. Ellos tienen que cometer sus propios errores y aciertos. A mí me gusta estar mucho con mis hijos, no estoy tanto como quería, pero el hecho de tener una hija transexual y que lo haya aceptado y que lo diga no me hace mejor padre. Un padre que castiga a su hijo por jugar con muñecas o a una hija por jugar con la pelota o que decide cómo tienen que vestir sus hijos no es un padre.

- Nacho Vidal, la estrella mediática del porno, se hace humano en este documental.

-Cuando ves a un personaje como Nacho Vidal que se ha hecho en la industria del sexo y que lo único para que lo llaman cuando sale en televisión es para hablar de sexología o pornografía lo deshumaniza. Pero en el momento en el que me ves en el día a día, en un entorno íntimo y familiar, empatizas más fácilmente.

- Este documental está hecho con mucha humanidad.

-Y con amor, con amor por tus hijos, por la diversidad, las etiquetas favorecen poco... Las malditas etiquetas.

- El documental se ha grabado durante tres años. ¿Cómo fue convivir con este proyecto tanto tiempo?

-Sí, tres años, dos cumpleaños de Violeta, y ha estado siempre presente. Un equipo entre ocho y diez personas nos han acompañado durante todo el camino, pero no ha sido agobiante, sino muy verdadero y natural. Nadie ha interpretado un papel ante unas cámaras, que han sido testigos de todos esos momentos que han acabado creando una obra con la que podemos empatizar. No es un documental para que Violeta se sienta más transexual, sino para facilitar a los padres de niños y niñas transexuales el entendimiento de una situación que viven en casa, y que no tengan miedo a compartirla y que los apoyen. Y que lleguen a decir "yo no cambio lo que tengo en casa por otro que hubiera nacido de otra manera, porque la vida es así". Los niños son increíbles.

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