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RODRIGO SOPEÑA | Director de cine y televisión, publica el cómic "El último tahúr"

"Los tramposos que nos enamoran tienen un código moral, respetan mucho algo"

"Escribí el guion por diversión en 1997, se lo pasé a Luis San Narciso y le encantó, pero como película sería una superproducción inabarcable"

Portada del cómic.

Portada del cómic.

La historia del comic "El último tahúr" arranca en 1997 cuando el ilusionista y humorista Luis Piedrahita habló al director de cine y televisión Rodrigo Sopeña (Gijón, 1977) por primera vez de Erdnase, un personaje que publicó en 1902 un libro con todas las trampas de póker que existían...

-Eso dejó a los timadores de la época expuestos y deseando matarlo. La historia real es muy difusa, pues del Erdnase real no se sabe nada... pero el libro de 1902 existe, así que Erdnase existió. Yo escribí un guion sobre todo esto en 1998, lo convertí en guion de cómic en 2010, y encontré a Juande Pozuelo en 2013, que empezó a dibujarlo. Han tenido que pasar 22 años para que la fabulosa leyenda llegue a las librerías. Lo presentaré el día 22 a las 18.00 horas en FNAC de INTU Asturias".

- ¿A qué carta juega su obra?

-Es la leyenda de Andy, un tahúr simpático que se ve obligado a huir al Lejano Oeste por haber timado a quien no debía. Allí comprende que debe abandonar el juego, pero también siente que sus manipulaciones con cartas son arte, así que publica un manual en el que explica sus trucos para la posteridad... Y claro, mientras él pone en orden su vida, los tahures verdaderamente peligrosos se ven descubiertos y ponen precio a su cabeza.

- ¿Hay algo real en su cómic o es todo inventado?

-Mucha leyenda y mucha historia. En 1902 se publicó en Chicago un librito que explicaba todos los trucos con cartas. Eso es cierto. Su autor firmó como "Erdnase". Pero del verdadero Erdnase no sabemos casi nada. Lo que hice en "El último tahúr" fue rellenar los huecos, fabular la leyenda de Erdnase, haciéndolo coincidir con sucesos reales, como el doble atraco de Coffeyville, el asesinato de J.W. Hardin o los inicios del mago Houdini.

- ¿En qué se parece un tahúr a un mago?

-Tienen mucho en común. Erdnase incluyó en su libro de trampas algunos trucos de magia. Y todavía hoy los magos consideran aquel libro como la piedra angular del arte de la cartomagia. Dicen que todo está ahí.

- ¿Cuál es la mejor cualidad de un buen tramposo?

-Los tramposos que nos enamoran siempre tienen un código moral, respetan mucho algo. El verdadero Erdnase, por ejemplo, decía que "la diferencia principal entre un jugador profesional y el que no lo es, es que al primero le mueve su amor por el juego; y al segundo, la codicia".

- La historia empieza en un tren, un tipo contando una historia a unos niños. ¿El viaje será accidentado?

-Es que la historia del Salvaje Oeste se nos contó a Europa como si fuésemos niños. Aquello tuvo que ser realmente duro y accidentado, nada que ver con la aventura divertida y luminosa que se ve en las pelis de los años 50.

- El protagonista sufre una odisea vital y moral. ¿Qué aprende al final del camino?

-Cada lector llegará a su conclusión. A mí me gusta pensar que Andy llega a ver la vida como un enorme juego de magia.

- Confiese que disfrutó como un crío con el asalto al tren?

-Me obligué a escribir una aventura que tuviese todos los iconos que uno quiere ver en un western: robo de bancos, póker, pelea de saloon, tiroteo, historia de amor... El asalto al tren quedó trepidante.

- No podían faltar los indios?

-Y merecen más espacio, su verdadera historia merece un cómic entero, es tremenda.

- Aparece una prostituta de armas tomar?

-Aparecen muchas y con mucho carácter. ¿Sabías que en 1873 Dodge City tenía 43 edificios, y 27 eran burdeles?

- ¿Qué influencias de cine y cómic reconoce?

-De cine elijo una peli de aventuras antes que un western clásico: "Indiana Jones y la última cruzada". De cómic te diré "La Liga de los Hombres Extraordinarios", por esa idea tan fascinante de mezclar personajes literarios (en mi caso son personajes históricos) en una nueva aventura.

- Violencia cruda, sexo explícito. Más cerca de los Coen o Tarantino que de Hawks y Walsh, ¿no?

-Me quedaría a vivir con todos ellos.

- Hay grandes horizontes, ¿es un cómic en cinemascope?

-¡Muy buena descripción! Todos los que lo leen me dicen que debería hacerse la película...

- ¿Hacer un western en España es una osadía?

-¡Todo lo contrario! Los westerns siempre se han hecho en España. Desde Clint Eastwood a Chiquito de la Calzada. "El bueno, el feo y el malo" es una película muy querida en España, siempre triunfa cuando la pasan por televisión. Es raro que no se hagan más westerns, ahora que lo dices...

- Como director de cine ("La habitación de Fermat") y televisión ("Club Houdini", "La hora de José Mota"...), ¿tuvo mucho que decir a la hora de componer los planos?

-Hice buen equipo con Juande Pozuelo, que dibuja los "story boards" de pelis gordas como las de Tadeo Jones. Pocos dominan la narrativa visual como él.

- Dos décadas para ver la luz. ¿Por qué tanta espera?

-Escribí el guion por diversión en 1998, cuando estudiaba la carrera. Luego se lo pasé al director de reparto asturiano Luis San Narciso, por eso de que éramos dos asturianos en Madrid trabajando en la misma productora. Y le encantó. Eso me ilusionó mucho, pensé "si este tío, que lee los guiones de Amenábar y Almodóvar, le gusta mi guion, es que el guion está bien". Pero nunca lo moví como película porque me parecía una superproducción inabarcable. Y ahí se quedó, como el anillo de Tolkien, esperando su momento. En 2008 se estrenaron muchísimas pelis basadas en cómic, así que pensé en convertir mi guion de peli en guion de cómic. Me atraía el mundo del cómic, pero sólo había leído Tintín, Mortadelo y poco más.

- ¿Por dónde empezar?

-Pasé unos años leyendo cómic de todo tipo... Cuando me vi preparado lo convertí en guion de cómic. Encontré a Juande Pozuelo en 2013 y empezó a dibujar "El último tahúr" en los huecos que le dejaban otros trabajos... Tardó seis años. Y en 2019 encontramos en Dolmen la editorial ideal para sacarlo a la luz. 22 años para 132 páginas.

- Entre la verdad y la leyenda, imprime la leyenda, parafraseando a John Ford. ¿Amén?

-Sí, pero es mejor no elegir: mezclar la historia y la leyenda.

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