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Veinte años dando "Estopa"

David y José Muñoz huyen en sus memorias del "halo misterioso del artista, como si levitara; siempre nos ha parecido teatro del malo"

"Estopa".

"Estopa".

Juan Manuel F reire

El libro que a punto estuvo de llamarse "Estopa, 20 años partiendo la pana" se ha acabado llamando, simplemente, "El libro de Estopa" (Espasa), algo que dice mucho sobre su dúo protagonista. A David y a José Muñoz no les va eso de la prepotencia, de verse proyectados como señores artistas. "Nunca nos ha gustado cuando hemos visto a un artista o a un cantante con una especie de halo misterioso, como si levitara", dice David. "Esto, en lugar de impresionarme, siempre me ha parecido teatro. Puro teatro del malo, además".

Ese rechazo del divismo fue, en parte, paradójicamente, lo que los convirtió en estrellas y lo que durante todos estos años ha hecho que nuevas generaciones se fueran sumando a su causa. "El libro de Estopa", sus primeras memorias oficiales, cuenta la historia de dos hermanos de barrio que, sin conexiones privilegiadas, sobre todo a golpe de canciones y conciertos, lograron hacerse un espacio privilegiado en el imaginario colectivo.

"Gente llana, franca, familiar, que, sin esperarlo y contra todo pronóstico, ha cambiado el rumbo de su destino, aquello que se suponía que la vida les reservaba, valiéndose de su pasión por cantar canciones y contar historias que pueden ser disparatadas, sentimentales, filosóficas? o todo a la vez, o todo lo contrario", escribe Jordi Bianciotto en la introducción.

El libro se nutre de un puñado de entrevistas retrospectivas. Conversaciones, preferiría decir David: "A veces te hacen una entrevista y parece que estés hablando con tu psicólogo. O te hacen preguntas muy de periodismo. A nosotros nos gusta hacer las entrevistas en plan conversación, que se nos olvide que es una entrevista". (Jordi): "El contexto solía ser muy distendido. Nos encontrábamos a la una del mediodía, la hora en la que ellos se activan para la vida, en una terraza o un bar, y yo iba lanzando algunos temas alrededor de los cuales se iban desarrollando las conversaciones". El libro es en gran medida una historia oral. "Las voces de David y José eran esenciales", dice Bianciotto. "Mi idea era plasmarlas de forma que el lector sintiera que estaba allí con nosotros, formando parte de la conversación, del ambiente". (José): "Jordi ha debido trabajar duro. A veces nosotros nos vamos por las ramas". (David): "Él hacía una pregunta sobre una canción y a mí me salía decir, de repente, algo sobre Michael Jordan, y ya se me iba y empezaba a hablar de Jordan. Jordi tenía el poder de redirigir".

"El libro de Estopa" se estructura en tres grandes bloques temáticos. El primero trata sobre los orígenes del dúo: sus años de crecimiento y aprendizaje en el barrio de Sant Ildefons, en Cornellà; sus raíces extremeñas; su pasión por la rumba española y catalana, luego por el punk patrio, el rap español y también de fuera? Una de las mejores revelaciones es el fallido intento por parte de un joven David de robar un vinilo de Ice Cube.

En el segundo bloque toca recordar su primer álbum de estudio, así como el resto de esa exitosa discografía a caballo entre la rumba, el rock urbano y la poética de cantautor. Del fenómeno "Estopa" de 2000 al reciente y minimalista "Fuego" (2019), pasando por el energético "¿La calle es tuya?" (2004) o los experimentales "Allenrok" (2008) y "Estopa 2.0" (2011).

Hablan mucho de su música y de la gente que les ayudó a hacerla. (David): "Para producir un disco tienes que tener a los músicos ideales. Es como?". (José): "Un equipo de fútbol, sí". (David): "Eres como un entrenador de fútbol que necesita para su idea a unos jugadores". (José): "Nosotros tuvimos a una mezcla de Pep Guardiola y Luis Aragonés. Ese era Sergio?". (David): "Sergio Castillo, el primer productor que tuvimos. David y José hablan pisándose las líneas, completando uno los pensamientos del otro.

Química fraternal.

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