Algunas publicaciones especializadas en tendencias aseguran que el reinado de las Kardashian está llegando a su fin. Que el modelo de influencer frívola preocupada solo por su aspecto y la fama ya no tiene tirón, que ahora los modelos a seguir tienen detrás un propósito más elevado, artístico, una sólida carrera, una lucha, una causa social.

Desde que Amanda Gorman, la joven poeta afroamericana se presentó con su abrigo amarillo de Prada en la toma de posesión del presidente Joe Biden el pasado enero en Washington y cautivó al mundo con su discurso de seis minutos a favor de la democracia, se ha convertido en la nueva chica prodigio de la moda y las redes sociales (en Instagram ha pasado de algunos miles a casi cuatro millones de seguidores).

Tras repetir momentazo de arenga inspiradora y look con abrigo (esta vez azul y de Moschino) en la Super Bowl, fichar por la agencia IMG Models, aparecer en televisión en los programas de Ellen DeGeneres y de Oprah Winfrey, ser portada de la revista “Time”, dar conferencias junto a Hillary Clinton y Nancy Pelosi y ver cómo sus libros –“La colina que ascendemos” y “Change Sings: A Children’s Anthem”–, que se publicarán en septiembre, ya son best-sellers en la preventa, la encarnación de la nueva esperanza de EEUU se ha convertido en la primera poeta que brilla en la portada de “Vogue”. La veterana fotógrafa Annie Leibowitz, premio “Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2013”, ha sido la encargada de inmortalizarla con un vestido del diseñador Virgil Abloh para Louis Vuitton que celebra la herencia africana del modisto, en el número de mayo de la biblia de la moda.

“La celebridad de Gorman y de otras figuras jóvenes comparables, que hacen alarde de su erudición y claridad moral, es un nuevo y diferente tipo de famoso2, explica la revista, que también subraya que tras su fichaje por la prestigiosa agencia de modelos, esta portada supone la consagración definitiva de la poeta en el mundo de la moda. Esta mujer de 23 años que se autodescribe como «una chica negra flaca, descendiente de esclavos, criada por una madre soltera» ha traspasado las fronteras de Estados Unidos y ha alcanzado la condición de referente joven internacional de la literatura en menos de seis meses. Un hito que la activista ha sabido acompañar con acertadas elecciones de su vestuario, lo que la ha convertido también en icono de estilo (ya se la ha podido ver en varios desfiles de Prada).

Para la sesión fotográfica que acompaña a su extenso perfil que le dedica “Vogue”, la escritora luce diseños de alta costura de firmas como Alexander McQueen, Y/Project o Studio 189. Gabriella Karefa-Johnson, responsable también de la histórica portada de Selena Gomez en la misma revista, firma el estilismo. Entre otras cosas, en la entrevista, Gorman reconoce haber encontrado en Oprah Winfrey a una consejera en quien confiar. Precisamente fue la estrella de la televisión quien la animó a tomar a la veterana Maya Angelou como referente a la hora de preparar su discurso inaugural en el Capitolio.

Sus primeras actuaciones fueron para espectáculos en vivo como WriteGirl, The Moth y Urban Word y conferencias como TED Talk y Vital Voices, la organización de liderazgo para mujeres jóvenes fundada por Clinton, que le concedió una beca. Una de aquellas primeras actuaciones fue “Roar”, una audición para “The Lion King” de Broadway. Un poema que recitó como una verdadera actriz.

El perfil de la joven promesa recuerda que pasó sus años universitarios estudiando sociología y fundando el taller de escritura Lit Lounge, con presentaciones de oradores y recitales que “la llevaron a todas partes, desde la Casa Blanca hasta Eslovenia”.

Sus valores se mueven entre el feminismo negro, la escritura y el activismo. A los 16 años, fundó One Pen One Page, un programa de alfabetización para jóvenes. Ahora, después de años de encargos y becas prestigiosas, explica a “Vogue” que puede permitirse alquilar su apartamento situado en un entorno exuberante y de clase media. “Estoy tratando de no juzgarme a mí misma. Cuando eres alguien que ha vivido una vida en la que ciertos recursos eran escasos, siempre sientes que la abundancia es una fruta prohibida”, reconoce con humildad el nuevo icono juvenil.