Hace ya algún tiempo, las princesas rebeldes se daban a las fiestas y al desenfreno. Ahora sustentan obras filantrópicas. Es el caso de su ex alteza real Meghan Markle, duquesa de Sussex, que ayer celebró su 40.º cumpleaños con un cálido vídeo doméstico a dúo con la actriz cómica Melissa McCarthy. En él anuncia un nuevo programa de mentoring dirigido a mujeres que quieren reengancharse al mundo laboral.

El proyecto, con el nada casual nombre de “40 x 40”, anima a las amigas de la exactriz a prestar 40 minutos de su tiempo para asesorar a alguien que lo necesite.

“Al reflexionar sobre mi 40 cumpleaños y las muchas cosas por las que estoy agradecida me sorprende que el tiempo sea uno de nuestros regalos más grandes y esenciales. ¿Qué pasaría si todos nos comprometiéramos 40 minutos a ayudar, a guiar a alguien que lo necesita? Y luego, ¿qué pasaría si les pedimos a nuestros amigos que hagan lo mismo?”, dice la esposa de Enrique de Inglaterra. “La tutoría es una forma de ayudar a las mujeres a recuperar la confianza y a reconstruir su fuerza económica, y para mi cumpleaños, les pedí a 40 amigos, activistas, atletas, artistas y líderes mundiales que me ayuden a iniciar un esfuerzo global contribuyendo con 40 minutos de tutoría a apoyar a mujeres que se reincorporan a la fuerza laboral”, añade Meghan desde su espectacular casa de catorce millones de dólares en Montecito (Santa Bárbara), decorada en un mix de estilo campestre inglés y mansión colonial estadounidense, con una estudiada impronta de sencillez chic o “effortless”, (sin aparente esfuerzo). Cuatro años de historia de la intérprete americana en la familia real británica han dado para mucho, sobre todo para quebraderos de cabeza a la reina Isabel y demás parientes. Aun así, Buckingham Palace publicó un escueto mensaje en redes para felicitar a la esposa del príncipe Enrique, sexto en la sucesión a la corona, tras su padre, el príncipe Carlos, su hermano Guillermo y sus tres sobrinos. El vídeo, alojado en Archewell, la web de los duques, presenta momentos como el de Meghan bebiendo té en taza de porcelana china o soplando la única vela de una tarta de nata y frutas, estratégicamente colocada en la mesa, cerca del ordenador y de ejemplares de su libro para niños.

En otra secuencia, McCarthy sugiere que su amiga organice una fiesta en un barco. Pero ella deja claro que prefiere algo más casero. El duque de Sussex también aparece haciendo malabares desde el jardín, al otro lado de la ventana. La duquesa concluye con un llamamiento a los lectores, suplicándoles: “Si pueden, únanse a nosotros y dediquen 40 minutos hoy al servicio de los demás”.

El próximo proyecto de Meghan para Netflix va de una niña llamada Pearl, inspirada en las mujeres más influyentes de la historia. La duquesa ha convertido la defensa de las causas feministas en parte clave de su trabajo. También colabora con Smart Works (organización del Reino Unido que ofrece entrenamiento para entrevistas y ropa a mujeres que buscan empleo). En la puesta en escena no falta “Guy”, el beagle de la familia, adoptado en un refugio.