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El diseñador de moda asturiano Arturo Obegero se consolida en París: “Es la colección más potente que he hecho”

Agotado y satisfecho, solo piensa en un inminente plan de sosiego en Asturias: “Ahora lo que quiero es irme a Tapia a descansar”

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Romanticismo oscuro y lencería, nuevas propuestas de Arturo Obegero en la semana de la Moda de París Efe

La moda de París se pone a los pies del diseñador asturiano Arturo Obegero. Audaz, soñador e imaginativo, su nueva propuesta convenció en la Semana de la Moda parisina. “Estoy muy contento con el resultado”, explicó ayer a LA NUEVA ESPAÑA el creador de Tapia de Casariego. Y, además, se confiesa “muy contento del equipazo que tengo y de toda la gente que cree en mí. Creo que con cada colección, vamos poco a poco mejorando”. El éxito, claro, tiene un precio que él paga con gusto: “Ahora mismo estoy agotado”. Agotamiento inspirador que le anima a seguir adelante y hacer realidad sus sueños e ideas: “Tengo muchas ganas del futuro”.

Un futuro que empieza a coserse con pespuntes muy firmes con lo que pudo verse en el Espacio Comme des Garçons en París, transmitido en directo en redes sociales: “Es la colección más potente que he hecho hasta ahora”, asegura Obegero, “la más dramática seguro, pero a la vez estoy muy contento del equilibrio entre fantasía y realidad que tienen las prendas y del recibimiento de nuestro público”.

Recuerda que el momento “backstage” en el desfile “fue una locura, puedo decir que hacía mucho tiempo que no estaba tan estresado. Fueron los ocho minutos más largos y lentos de mi vida. Pero siempre pasándolo bien, o intentándolo lo máximo que se pueda, que es lo importante”. Ocho minutos de vértigo, tensos e intensos, ocho minutos sin tregua que pusieron a prueba sus nervios. Y ahora, agotado y satisfecho, solo piensa en un inminente plan de sosiego en Asturias: “Ahora lo que quiero es irme a Tapia a descansar”.

Un descanso en el que, seguramente, desfilarán en su mente momentos de lo vivido en la capital parisina al poner sobre la pasarela una historia de sensualidad, romanticismo oscuro y austero surrealismo. Entre ceja y ceja, una idea clave: buscar el equilibrio entre imaginación y realidad en el camino desde la alta costura tradicional y las inspiraciones en lencería hacia una oferta de lencería y novia.

Danza, teatro y música como fragua donde templar una colección madura de blancos, negros, drapeados y encajes en veinte estilismos pensados para trenzar la colección otoño-invierno 22/23. Mucho encaje de Calais, rigor en el color con un solo fogonazo verde esmeralda en un traje de blusa y pantalón pirata en terciopelo. Al abordaje de la armonía.

Y no faltó, por supuesto, el ya icónico pantalón de hombre de talle muy alto, en versión muy flamenca, pero engarzado ahora a una malla negra con encaje en la espalda. Punto de lana cálido en dos jerséis de cuello alto con un vistoso drapeado que parte de un lado de la prenda y envuelve al modelo a modo de bufanda. El encaje, “tatuado” al cuerpo y combinado con pantalones y chalecos, se asemeja a una malla transparente.

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