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El cachopo cabe en una croqueta en Madrid

Una comida de vacaciones en Cudillero inspiró a Eduardo Gambero y Javier del Moral para diseñar el "mapa croquetero" de España donde triunfa Asturias

Eduardo Gambero y Javier del Moral, ante el mapa croquetero de España, en su restaurante madrileño. | Solo de croquetas

Son dos enamorados de Asturias, de su paisaje y de su gastronomía. Así que no podía haber mejor lugar que el Paraíso Natural para inspirar la iniciativa empresarial de Eduardo Gambero y Javier del Moral, dos amigos de toda la vida madrileños que hace unos cuatro años decidieron, por así decirlo, meter Asturias en una croqueta. Y esta sabe, como no podía ser de otra manera, a uno de los platos que se ha hecho más popular de unos años para acá en sidrerías y restaurantes de la región: el cachopo.

Gambero y Del Moral regentan en Madrid la firma Solo de Croquetas, con dos restaurantes como su nombre indica especializados en este rico y universal bocado. Tienen una croqueta asignada a cada comunidad autónoma y la asturiana, de cachopo, fue la primera, la que inspiró el negocio y, a día de hoy, la que más se vende y se reparte por toda España. Porque también venden por internet.

Todo surgió en un restaurante de Cudillero hace cosa de cuatro años. "Estábamos de vacaciones un grupo grande amigos. Todos somos unos locos de las croquetas y si las ofrecen en la carta, pues siempre las pedimos", explica a LA NUEVA ESPAÑA vía telefónica Eduardo Gambero. "Habíamos pedido también cachopo y empezamos a bromear sobre la idea de hacer una croqueta con su sabor. La charla se amplió sobre otros tipos de croquetas raras y a la vuelta de vacaciones nos decidimos a trabajar en serio".

Eduardo Gambero y Javier del Moral, ante el mapa croquetero de España, en su restaurante madrileño. | Solo de croquetas Mariola Riera

Querían ambos amigos hacer buenas croquetas y cuando se pusieron a investigar se dieron cuenta de que todo el mundo identifica la mejor con las caseras, "con la que hace su madre, su abuela, pero nadie habla de un restaurante". Así que los dos empresarios, expertos en marketing on line, se dispusieron a crear una marca referente de croquetas, cuidando el producto. Empezaron con un local pequeño en el centro de Madrid, al que ahora han sumado otro, además de enviar a toda España en 24 horas sus 17 tipos.

Porque en su carta cada comunidad autónoma tiene su receta más conocida o tradicional metida en una croqueta. Asturias sabe a cachopo. ¿Y Galicia? A caldo gallego. La vecina Cantabria –donde Eduardo Gambero y Javier del Moral también veranean, de ahí su salto al Principado, que se conocen como la palma de la mano, sobre todo el Oriente, donde son incondicionales de la playa de Torimbia– ha visto transformado su cocido montañés en bechamel, mientras que el asignado a Cataluña sabe a crema catalana. Más: la de Madrid es de callos a la madrileña; la de La Mancha, de pisto manchego; la de La Rioja, de su famosa menestra riojana, y la de Baleares, de sobrasada con queso de Mahón.

¿Ha sido difícil meter todo un cachopo en una croqueta? Pues no. "Lo que queríamos es que al morder fuera como comerse uno, mostrar su sabor en el bocado. En realidad el jamón ya es un habitual en las croquetas, y también el queso. Añadir la ternera es sencillo. Y el rebozado pues lo tienen ambos platos", explica Gambero.

Al fin y al cabo, ya lo dijo en su día Ferran Adrià: un cachopo no es otra cosa que una croqueta.

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