Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Los pediatras coinciden: "Muchas veces los niños no se sienten escuchados por la adicción que tienen los padres al teléfono"

Lucía Galán, más conocida como "Lucía mi pediatra", reflexionó en el popular podcast "Roca Project" sobre los principales retos a los que se enfrentan los padres y madres de hoy

Un padre mira el móvil mientras que está con su bebé

Un padre mira el móvil mientras que está con su bebé / Magnific

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Lucía Pedreira

La violencia en la crianza, la prohibición a los hijos de cumplir sus sueños y la manía de estar con el móvil durante el poco tiempo de calidad en familia que se suele tener son algunos de los complicados temas sobre los que conversan sin tapujos Lucía Galán (Lucía mi pediatra) y Carlos Roca en 'Roca Project'. La pediatra fue como invitada al conocidísimo podcast que Roca conduce, siendo su capítulo 90: "Criar sin destruir a tu hijo: lo que haces le marca".

A propósito del modelo educativo que se sigue utilizando en muchas casas basado en la violencia física o verbal, tema introducido por Roca, "Lucía, mi pediatra" cuenta que hoy en día se dispone de muchos estudios que avalan que este método conlleva un gran daño emocional en el niño además de una futura repetición del patrón en sus hijos, y asegura que no se precisa de más información que este dato para dejar de criar a los niños mediante estos procedimientos: "Somos el espejo donde se reflejan nuestros hijos cada mañana".

Esta pediatra, divulgadora, escritora y madre charla sobre sus conocimientos y su propia experiencia tanto profesional como personal dando ejemplos de algunos de los errores que los padres cometen constantemente en la crianza y ofreciendo sus respectivas soluciones.

La adicción al móvil afecta a las familias

Aunque el foco de esta creciente adicción esté siempre puesto en los jóvenes, lo cierto es que los padres también cayeron en ella hace tiempo y hoy prestan cada vez más atención a su móvil que a sus hijos. La doctora Lucía Galán afirma que los niños perciben claramente este hecho y relata una situación real (y frecuente en muchas familias) en la que el protagonista es el punto de vista del niño.

Los padres se han acostumbrado a estar con el móvil mientras sus hijos les están hablando. Lo que "Lucía, mi pediatra" ha presenciado repetidamente e incluso experimentado sucede cuando los hijos están diciendo algo a sus padres y se dan cuenta de que no les están prestando la atención que merecen. Los niños se quejan de este hecho con un "no me estás escuchando", seguido de una respuesta de su padre o madre que lo niega.

Mientras los padres aseguran que sí los están escuchando sin levantar la cabeza del móvil, los niños insisten. La conversación se convierte en un bucle que los hijos finalizan con la frase "que me escuches con los ojos", inocente para ellos pero contundente y significativa para los mayores. Lucía Galán asegura que, en esta situación que tiene lugar tan frecuentemente en muchas familias, los padres son los que tienen la culpa de que suceda, ya que un niño también es una persona y por lo tanto requieren ser escuchados apropiadamente. La pediatra llama a la atención plena y a aprovechar el tiempo de calidad que se puede tener en familia en el día a día, que es, generalmente, escaso.

La asturiana continuó con el tratamiento de este tema en el podcast contando una reciente anécdota en la que una madre le enseñó un dibujo que su hijo había realizado en el colegio. Resulta que mandaron al niño dibujar a su familia haciendo algo que cada miembro suela hacer en casa. A su padre lo retrató en una esquina, alejado de los demás, con el móvil en la mano. Y es que estas son las pequeñas cosas que deben hacer saltar las alarmas en el entorno familiar.

"Nuestros hijos no han nacido para cumplir nuestros sueños"

Lucía Galán, sobre el error que algunos padres cometen al intentar que sus hijos vivan la vida que les hubiese gustado vivir a ellos, comparte en 'Roca project' un ejemplo vivido en consulta: un niño y su padre acudieron al lugar vestidos igual, con una camiseta de baloncesto. El padre comentó que fue jugador de este deporte y que, por ello, lleva teniendo a su hijo apuntado a un club desde los 3 años. La pediatra le preguntó al niño, ahora de 10, si le gusta el baloncesto. Contestó que bueno, que lo que le gusta es tocar la batería. La doctora, entonces, se dirigió al padre para preguntar la duda que inevitablemente surge observando este panorama: si al niño no le gusta el baloncesto, ¿por qué lleva tantos años entrenando duramente? Lo que contestó fue que él siempre fue jugador de este deporte y ahora es entrenador, que el baloncesto es su vida, que es muy saludable y que por todo esto su hijo va a jugar al baloncesto.

Tras haber obtenido esta respuesta, Lucía Galán tomó cierta distancia en la comunicación con el padre pero reflexionó sobre ello: en hechos como estos se ve perfectamente cuando un padre proyecta en su hijo a donde él ha llegado o, más bien, a donde le hubiese gustado llegar; privándole de ser, por ejemplo, bueno con la batería o con lo que quisiera hacer: "Tenemos que estar muy atentos hacia los gustos, intereses y talentos de nuestros hijos. Todos los niños tienen un talento, o dos o tres, y tenemos que hacer una limpieza del hijo que nos hubiese gustado tener". La pediatra insiste en la idea de apoyar las aspiraciones de los hijos. El niño sobre el que habló ni siquiera tiene una batería en casa con la que poder practicar entre entrenamiento y entrenamiento, sino que la toca cuando va a la casa de su primo.

Un juego familiar

"Lucía, mi pediatra" propuso en el podcast de Carlos Roca un juego para hacer en familia, que es en realidad un buen ejercicio para todos y que ella ya ha practicado y recomienda.

Este juego consiste en que la familia se sienta y cada uno debe imitar a otro miembro mientras el resto intenta adivinar quién es. Se trata de hacerlo añadiendo ciertas emociones; es decir, representar a quien haya tocado junto al comportamiento que suela tener cuando siente felicidad, enfado, tristeza... De esta manera, además de pasar un buen rato familiar, todos los miembros de la familia pueden saber cómo son vistos por el resto y ser conscientes de algunas cosas que hacen bajo ciertas emociones de las que no tenían constancia y, con ello, poder trabajar en sí mismos.

Tracking Pixel Contents