A la última
Vuelve la teoría del pintalabios rojo: por qué el gasto en belleza crece hasta los 33,7 euros al mes incluso cuando todo invita a contenerse
El informe 'Beauty Tendencias 2026', de Booksy, sitúa en 33,7 euros el gasto medio mensual en belleza en España y dibuja un consumidor que, en un contexto incierto, paga más por experiencia, técnica y especialización

Una chica se pinta los labios de rojo. / EPC
Laura Estirado
En tiempos de incertidumbre, hay gastos que retroceden antes que otros. Se pospone una compra grande, se aplaza una reforma, se enfría una escapada. Pero la visita a la peluquería, el retoque de uñas, el tratamiento facial o el pequeño gesto cosmético de cada mes resisten. A veces, incluso ganan terreno. La vieja teoría del pintalabios rojo -esa idea de que, cuando el contexto se complica, sobreviven los lujos pequeños y asumibles- vuelve a encontrar respaldo en España.
Eso es lo que sostiene 'Beauty Tendencias 2026', el primer informe sectorial lanzado en España por Booksy, una plataforma digital que funciona como aplicación para reservar citas de belleza y bienestar y, al mismo tiempo, como 'software' de gestión para peluquerías, barberías y centros de estética. Según la compañía, opera en España desde 2018 y cuenta con más de 14.500 negocios asociados, más de 6 millones de clientes registrados y más de 125 millones de reservas gestionadas.
El dato más claro del informe es este: los españoles gastan de media 33,7 euros al mes en belleza. Booksy calcula que eso equivale a un mercado de unos 10.400 millones de euros, con un crecimiento cercano al 1,8% respecto al año anterior. Pero la lectura más interesante no está solo en el volumen, sino en el cambio de comportamiento: el cliente no gasta necesariamente más veces, pero sí parece dispuesto a pagar más cuando percibe valor añadido, técnica y personalización.

Los servicios de bienestar en los centros de belleza están a la orden del día. / EPC
Ticket más alto
El gasto en servicios de belleza aumentó entre un 20% y un 30% en 2025. Es decir, no tanto un consumo más frecuente como un ticket más alto por cita. La belleza deja así de encajar del todo en la categoría del capricho y se acerca más a la del pequeño lujo justificado: un gasto relativamente asumible que ofrece una recompensa inmediata en forma de bienestar, autoestima o sensación de control.
El informe también describe un mercado cada vez más volcado en la microespecialización. Ganan peso los negocios boutique y los profesionales que basan su propuesta en servicios nicho y de valor añadido. Frente al salón generalista, avanzan perfiles capaces de defender mejor sus precios gracias a una propuesta diferenciada y a un ticket medio más elevado.

Los servicios de barbería son cada vez más especializados. / EPC
En cosmética, el informe pone mucho más énfasis en el cuidado de la piel que en el maquillaje como categoría autónoma. Habla del auge del consumidor 'skintelligent', atento a ingredientes como la vitamina C y el ácido hialurónico, y asocia el crecimiento del gasto a sérums de alta eficacia y a una lógica de "pruebas, no promesas".
En maquillaje, en cambio, la tesis es más indirecta: menos artificio, más piel. El estudio sugiere que la imagen aspiracional se aleja de los acabados pesados y de los "después" hipermontados para acercarse a una estética de textura real, brillo natural y autoridad técnica. Traducido: menos 'contouring' de batalla, más cara de haber dormido ocho horas y tener la vida en orden.

El retoque de uñas es uno de los lujos asequibles que no faltan en la rutina de los españoles. / EPC
Cabello, líder
Por categorías, el cuidado del cabello lidera el crecimiento, impulsado por la llamada longevidad capilar; el cuidado de uñas figura entre las áreas más dinámicas; y la barbería y el cuidado masculino siguen ganando tracción con rituales faciales y servicios adicionales. Todo ello en un contexto exigente para el sector, marcado por el IVA del 21%, el aumento de costes salariales y energéticos y nuevas obligaciones fiscales y de trazabilidad digital.
Ahí aparece otra capa menos vistosa, pero decisiva: la administrativa. Y es que, a partir de julio, será obligatorio utilizar VeriFactu, un 'software' certificado por la AEAT para generar facturas con código QR, y advierte de sanciones de hasta 50.000 euros por usar sistemas no conformes. También subraya la necesidad de revisar la contabilización de pagos digitales como Bizum, cada vez más trazables.
Hasta el pintalabios rojo necesita ahora una buena trazabilidad fiscal.
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