25 de julio de 2014
25.07.2014
Complejos

La obsesión por la imagen, cada vez más presente en las consultas

Las encuestas muestran que un 80 por ciento de la población no se siente a gusto con su imagen corporal

25.07.2014 | 19:26
La imagen física es una obsesión creciente.

La preocupación por la imagen es una de las características más visibles de la sociedad moderna hasta el punto de que, en el caso de las mujeres, las encuestas muestran que un 80 por ciento de la población no se siente a gusto con su imagen corporal. Cada vez está más presente en las consultas de psicología la distancia entre lo que los medios exponen y lo que la realidad dispone.

Según explica Rosa Raich, catedrática de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona, el trastorno dismórfico corporal se puede definir como una preocupación excesiva y exagerada por un defecto pequeño e inexistente en el cupero.

Raich, una de las mayores expertas a nivel nacional e internacional en este ámbito señala que el trastorno dismórfico coporal es el trastorno de la imagen corporal en su máxima expresión. El trastorno produce un gran sufrimiento, se opta por sucesivas modificaciones o remedios estéticos y se crean problemas en las relaciones sociales, el trabajo y otras áreas importantes de la actividad del individuo.

"Vas de un médico a otro y dedicas toda tu atención a estos aspectos corporales que crees alterados y dejas de prestar atención a los amigos, las salidas dejas de concéntrate en los estudios o el trabajo y la mayor parte de tu tiempo estás ocupado en resolver un problema físico que en la mayoría de los casos no existe", explica Raich. La especialista promovió la fundación en 1993 de la Unidad de Evaluación e Intervención en Imagen Corporal de la Universidad Autónoma de Barcelona que en la actualidad dirige la investigadora Marisol Mora.

Según las últimas encuestas sobre insatisfacción corporal, un 80 por ciento de las mujeres se sienten insatisfechas con su cuerpo. Raich señala que esta insatisfacción es generalizada con independencia del peso real de las mujeres. "Estudiantes universitarias con peso normal se encuentran gordas y quieren adelgazar y lo mismo sucede en aquellas con bajo peso", señala la especialista.

El trastorno se da tanto en mujeres como en hombres y cuando el peso es el factor determinante sí que existe una mayoría femenina, aunque el número de hombres va en aumento en este sentido. Eso sí, Raich señala que la preocupación por el peso no puede considerarse un trastorno ya que afecta a gran parte de la población femenina. Es solo en los casos en los que esta preocupación causa un excesivo sufrimiento y preocupación en los que se habla de trastorno de la imagen corporal.

Los resultados de un último estudio que presentó Raich en el ámbito internacional comparaba la preocupación de los adolescentes por su imagen en Chile, México, Portugal y España y los resultados mostraban que los adolescentes españoles eran los más preocupados en este sentido.

Para Raich, una de las causas específicas de esta insatisfacción con la imagen corporal se encuentra en la publicidad, "en el bombardeo mediático de cuerpos perfectos e inexistentes ya que todos pasan por retoques de programas de imagen", apunta la investigadora. "Al interiorizar este modelo y gestionar los cientos de miles de impactos diarios en este sentido y compararte con esta imagen social es difícil responder al modelo", añade.

Algunos ejemplos de pacientes que refiere Raich como casos extremos del trastorno dismórfico corporal son el caso de un chico de 20 años que llevaba 5 años sin salir de casa porque no le gustaba cómo quedaba su pelo, una mujer que se cubría la cabeza con un pañuelo y llegaba a poner en peligro su vida para que no le vieran la cara porque decía tener un vello facial espantoso cuando en realidad no se podía distinguir pelo en su rostro o la historia de un hombre que estaba tan preocupado por su nariz que al no encontrar cirujano plástico que le operase dado que su constitución era la adecuada llegó a rompérsela con un martillo.

Raich explica que aunque hacia los años 90 existía cierta controversia en los ámbitos especializados sobre si dividir el trastorno entre quienes sentían insatisfacción con su peso y aquellos más preocupados por otros aspectos de su cara o cuerpo, finalmente se decidió que cualquier preocupación exagerada por el cuerpo se podía tipificar como trastorno dismórfico corporal.

Una enfermedad con muchas caras

La investigadora apunta que existen pocos estudios en la población general y hace referencia a un estudio realizado en Alemania en 2006 que utilizó el cuestionario internacional de referencia en trastornos de la imagen corporal (´Body Dysmorphic Disorder Questionnaire´) elaborado por James Rosen de la Universidad de Vermont en Estados Unidos.

Los resultados en Alemania mostraron que hasta el 1% de la población puede sufrir trastorno dismórfico corporal, un dato que los estudios de epidemiología de Raich y su equipo extienden a entre el 6% y el 7% si se realiza el cuestionario entre quienes acuden a centros estéticos y hasta el 12% entre los que llegan hasta las consultas de dermatología.

Las personas con baja autoestima y que se ven poco valoradas por su aspecto físico tienen una mayor preocupación por su imagen corporal y son más frágiles a padecer e trastorno, señala Raich.
El trastorno dismórfico está asociado con el culturismo y el fenómeno de la anorexia inversa, hombres altos y fuertes y muy musculados que se ven delgados y "poca cosa". De ahí que tenga una relativa mayor frecuencia en culturistas, afirma la especialista.

Otra asociación importante es a que existe entre el trastorno dismórfico corporal y el trastorno obsesivo compulsivo. Los rituales compulsivos que realizan una y otra vez estas personas se dirigen a mejorar la estética corporal. Es muy común en estas personas su deseo de realizarse sucesivas cirugías estéticas, a pesar de la reticencia de los cirujanos, y no quedar satisfechas con los resultados.

En lo que se refiere a los trastornos de la alimentación, la distorsión de la imagen personal es una de las causas y factores de mantenimiento del trastorno. En la anorexia y la bulimia, en las que las pacientes sienten una extrema preocupación por estar delgadas y su baja autoestima está muy implicada la importancia del trastorno en la alimentación es tal que se sitúa por encima del trastorno dismórfico corporal y aunque ciertamente está presente no se contempla.

Tratamiento multidimensional

La preocupación por la imagen corporal y el trastorno dismórfico corporal afectan a las esferas de la percepción, cognición, sentimiento y comportamiento por ello la actuación debe realizarse en cada una de estas partes con un tratamiento psicológico, aclara Raich.

El tratamiento que se realiza en la Unidad de Evaluación e Intervención del Trastorno Dismórfico Corporal se basa en 9 sesiones en grupo. En los casos más graves de trastorno dismórfico se añaden antidepresivos, que suponen un apoyo clave en las personas en las que existe un componente obsesivo-compulsivo.
 

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