Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

ANÁLISIS EXPERTO

¿Cuál es la receta para la felicidad?

La psiquiatra Marian Rojas, autora de 'Cómo hacer que te pasen cosas buenas', da las pautas para llegar a un equilibrio vital

¿Cuál es la receta para la felicidad?

¿Cuál es la receta para la felicidad? SHUTTERSTOCK

  • La felicidad
  • La llamada al positivismo
  • Las personas tóxicas

"¿Qué quieres ser de mayor?", preguntó el anciano al joven. "Yo solo quiero ser feliz", contestó. Pero, ¿cómo se llega a un estado de felicidad plena? Llegar a la felicidad es como el Santo Grial. Parece que es el misterio mejor guardado de una incesante búsqueda vital. Como una suerte de soltero que no acaba de aparecer para conformar la relación perfecta.

Vivimos el día a día intentando que nos pasen cosas buenas. Perseguimos un estado mental pero no nos paramos a escuchar a nuestro cuerpo y nuestro cerebro. Aunque siempre hay profesionales que pueden llegar a abrir los ojos de la sociedad con unas pautas muy básicas pero que, unidas, conforman el equipo perfecto.

La receta de la felicidad no lleva una pizca de canela y tres cucharadas de azúcar. Lo cierto es que los ingredientes están en la despensa de nuestro corazón y la fresquera de nuestro cerebro, y somos nosotros, en primera instancia, los que podemos llegar a un estado de felicidad pleno sin que hagan falta muchos artificios. O eso es lo que intenta hacer ver la psiquiatra Marian Rojas en su primer libro, 'Cómo hacer que te pasen cosas buenas'.

Marian Rojas Estapé es médico psiquiatra por la Universidad de Navarra y actualmente trabajo en el Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas. Su primer libro es 'Cómo hacer que te pasen cosas buenas'.

La hija del famoso doctor Enrique Rojas ha conseguido entrar de lleno en la mente de la sociedad para confrontarla ante sus inseguridades, errores, obsesiones y puntos negativos. Es ella la persona que tiene la receta de la felicidad, y tampoco es que le haya hecho falta salir a un gran hipermercado a por sus ingredientes.

"En mi día a día, intento inyectar felicidad a los demás"

Marian Rojas desgrana las claves de la felicidad

"La felicidad depende del sentido que le damos a nuestra vida. En una sociedad que ha perdido el rumbo hemos sustituido sentido por sensaciones. Éstas no tienen por qué ser malas, pueden ser masajes, comida, vino solo son negativas cuando sustituyen el verdadero sentido de la vida. La felicidad no es lo que te pasa sino cómo lo interpretas", sentencia la psiquiatra, que en su día a día se encarga de intentar enseñar a ser feliz a sus pacientes. "La felicidad requiere una buena ecuación entre lo que voy consiguiendo y las expectativas que tengo con la vida. Cuando uno tiene unas expectativas desbordadas acaba con estados de frustración y de vacío. La felicidad es hacer una pequeña obra de arte con nuestros talentos y virtudes. Todos en nuestro interior tenemos algo bueno, una vocación donde se unen el talento y la pasión. Cuando uno tiene su propia vocación es más probable que pueda ser feliz", añade.

Aunque la doctora va más allá para adentrarse en algo que es universal, pero que en los últimos tiempos se ha simplificado hasta llevarlo a su versión más romántica: el amor. "La felicidad también tiene un componente fundamental, que es cómo nos relacionamos con las personas. El antídoto al sufrimiento, al dolor y a la muerte es el amor a uno mismo, el de pareja, a los demás, a las creencias e ideales y el amor a los recuerdos", concreta para asegurar que "los recuerdos positivos tienen el mismo impacto en nuestro cerebro que cuando los hemos vivido en la realidad".

En lo frenético de la vida, en el consumismo, en el mundo más capitalista y más conectado e informado de la historia, las personas han conformado un concepto de la felicidad totalmente erróneo, punto de partida para la frustración. "Vivimos en una sociedad obsesionada con la perfección, con sentir emociones vibrantes. Hay una drogodependencia emocional, queremos estímulos que nos gratifiquen constantemente, chispazos de dopamina, gratificaciones instantáneas que no son la felicidad estructural del día a día. El equilibrio, quizás, es más complicado porque es sencillo, y a lo sencillo se tarda más en llegar", sentencia Rojas.

"Hay que aprender a educar nuestros pensamientos"

Marian Rojas habla sobre la llamada del positivismo

De ahí, que sea el positivismo el camino perfecto a la felicidad. Como la teoría del karma, pero al revés. Si uno piensa en positivo llama a lo positivo. "Hoy en día sabemos que nuestros pensamientos tienen un impacto directo en nuestro organismo. Cada uno produce una emoción y sabemos que existen las moléculas de la emoción. Si una persona se levanta por la mañana y está irritada hay moléculas que se adhieren al organismo y que influyen en cómo las células y los linfocitos actúan contra virus y bacterias. Las emociones tienen un impacto directo en la salud y cada emoción viene precedida de un pensamiento", desgrana la psiquiatra, no sin simplificar los conceptos. "Si una persona educa sus pensamientos el cerebro se activa. Cuando uno se empieza a ilusionar por algo el cerebro sufre cambios brutales. La actitud que uno tiene ante la vida predice el resultado que va a tener".

Porque si alguien se empeña en que no será capaz de realizar o conseguir algo, el cerebro, directamente, se pondrá en esa situación negativa. "Cuando una persona se levanta por la mañana y dice: esto me va a ir bien, el cerebro automáticamente genera unos cambios, como el aumento de flujo de sangre en la corteza prefrontal, que son los que nos hacen solucionar los problemas, entonces uno es capaz de percibir mejor soluciones y posibilidades".

-¿Ser feliz es más sencillo de lo que parece?

-La felicidad es un estado de ánimo equilibrado y en paz, pero todo estado de felicidad tiene un componente de sufrimiento. Parte de la obsesión que existe hoy en día por no sufrir lleva a que estemos en una sociedad donde hay muchísima gente medicada. Nos da miedo el sufrimiento, nos da miedo el dolor, nos da miedo que las personas de nuestro entorno nos cuenten sus problemas. Cuando esto sucede buscamos esa medicación, esa vía de escape rápida. Hay que aprender a conectar con el dolor de las personas, fomentar la compasión con pasión, aprender a estar con el sufrimiento de las personas de nuestro entorno y aprender a disfrutar de las cosas pequeñas del día a día, porque la felicidad está ahí.

Tenemos unas expectativas desbordadas sobre lo que debemos sentir, por eso estamos en una sociedad con una frustración enorme ante lo que nos sucede. Nunca hemos estado tan informados, nunca ha ido todo tan bien, tenemos todo al alcance demuestra mano y hay un vacío en las personas bastante grande. Hay que volver a los valores.

"Las personas tóxicas son vampiros emocionales"

Marian Rojas habla sobre cómo detectar personas tóxicas

Compartir el artículo

stats