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Crecer jugando en tiempos de pandemia

La capacidad de adaptación de los niños se manifiesta en las cartas a los Reyes Magos con regalos referidos a la pandemia que amarga a los mayores

Cecilia Colunga, en una juguetería de Oviedo.

Cecilia Colunga, en una juguetería de Oviedo. Irma Collín

Llevamos meses inmersos en la pandemia, lo que ha condicionado nuestras vidas, hábitos, forma de relacionarnos, trabajar... incluso las maneras de jugar de los más pequeños de la casa. Los seres humanos no nacemos sabiendo. Aprendemos a través del juego, observando e imitando más de lo que pensamos: a comer,

En estas fechas cobra aún más importancia todo lo relacionado con el juego y los juguetes, ya que los niños empiezan a escribir su carta a los Reyes Magos. Jugar es una actividad universal. Se juega a todas las edades y en cualquier cultura del mundo. En la infancia, el juego adquiere una importancia vital, dado que permite al niño explorar su entorno, entender la realidad que le rodea. Los niños se expresan y comunican a través del juego. Es un elemento socializador que nos hace adquirir diferentes roles, ayudando así a empatizar con los demás y a trabajar diferentes valores. Jugando se aprenden normas, se mejora la gestión del estrés, se superan miedos, se convierten situaciones desfavorables en oportunidades de aprendizaje y desarrollo. Como dijo Jean Piaget, “el juego es el trabajo de la infancia”, es su manera de relacionarse y aprender.

Los niños poseen una gran capacidad de adaptación y son capaces de convertir una situación adversa, como la pandemia, en un entorno lúdico que les ayuda a calmar su miedo y a afrontar la incertidumbre. Psicológicamente, necesitamos distraernos, disfrutar con algo que nos ayude a sobrellevar esta situación, que nos aporte una actitud positiva, una descarga emocional, y nos ayude a normalizar y simbolizar muchas cosas. Es muy habitual que, al jugar, los niños copien a los adultos y veamos cómo se comportan como profesores, enfermeros, policías... Los niños que juegan con muñecos para que no se pongan malos y que el coronavirus no esté por ahí, normalizan el uso de mascarilla con sus muñecos, o juegan a ser médicos tomando la temperatura como lo viven ellos en su rutina diaria. Este año cobran importancia juegos relacionados con la salud, virus, muñecos con mascarilla, etcétera.

Del juego se derivan múltiples beneficios, como fomentar la creatividad, la imaginación y el desarrollo intelectual. Además, permite la adquisición de valores, es un medio de aprendizaje y socialización, fomenta la expresión emocional y promueve la interiorización de las reglas básicas de la sociedad. Jugar refuerza la autoestima, nos hace sonreír, nos relaja, facilita la segregación de endorfinas. Estas sustancias disminuyen la ansiedad, mejoran el estado anímico, provocan analgesia y fortalecen el sistema inmune. Asimismo, favorecen la puesta en marcha de habilidades cognitivas del niño, en cuanto le permiten comprender la realidad que le rodea, desarrollar su pensamiento y lenguaje, y comprender los diferentes roles de las distintas personas.

Hoy día cobra mayor importancia ofrecer a nuestros hijos modelos, referentes de personas buenas que simbolicen valores y fortalezas humanas. ¡Qué mejor forma que jugando!

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