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Reencuentro en el aula en plena lucha contra el virus

Dos médicos, dos enfermeros y una fisioterapeuta, compañeros en el IES Río Nora de Pola de Siero, reclaman extremar la prudencia frente al covid: “La gente no es consciente del daño que puede hacer”

Desde la izquierda, Elena Berzal, Sandra Villa, Sara Teja, Laura Martínez y Marcos González, en el aula de Biología del IES Río Nora, de Pola de Siero.

Desde la izquierda, Elena Berzal, Sandra Villa, Sara Teja, Laura Martínez y Marcos González, en el aula de Biología del IES Río Nora, de Pola de Siero.

Se entremezclan el cosquilleo y la sensación de redescubrir un espacio en el que se pasaban muchas horas entre la muchedumbre. También la emoción de reencontrarse con esa juventud en la que se dibujaba un escenario futuro de cumplir y servir con una vocación. Nunca hubieran imaginado que, catorce años

“Somos el enlace entre el enfermo y sus familias, nuestro papel humano es fundamental”

Marcos González - Enfermero en la uci cardiaca del HUCA

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El laboratorio de Biología es el punto de reunión. Junto a Laura y Sandra, acuden también Marcos, Sara y Elena. Allí, con naturalidad, como si no hubieran pasado los años, se someten todos a la sesión fotográfica, en la que no faltan sus materiales de trabajo: bata, fonendo, tensiómetro, pesas de rehabilitación... Es un día no solo de reencuentro con el IES Río Nora, sino también entre los propios amigos. “Hacía meses que no nos veíamos. Pero es que este virus te obliga a limitar los contactos sociales, es la única manera de pararlo”, coinciden.

Ahí empieza el momento de hablar de la dura lucha que están afrontando desde los hospitales y centros sociosanitarios. Marcos González es enfermero en la UCI cardiaca del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Antes trabajó un lustro en Bruselas, previo paso por algunas residencias del ERA. Era el delegado de aquel último curso de Bachillerato (2005-2006). De carácter extrovertido y valiente, siempre le gustaron los retos. Y en la UCI encontró ese lugar que le llena profesionalmente. Pero nunca pensó que el papel humano de los enfermeros fuese tan fundamental. “Es duro a nivel físico y psicológico, pero me quedo con que hubo mucha unión entre todos los compañeros. Nos cambió la dinámica de trabajo. No se permiten visitas. Somos el enlace de las familias a través de las tablets y por vía telefónica. Así que tenemos ese papel más humano que nunca de atención a los pacientes”, explica.

“La UCI es la última línea de batalla, hay que prevenir el contagio con test de antígenos”

Elena Berzal - Médica anestesista en el HUCA

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“Siempre existió ese trato cercano, pero la figura de la enfermera está teniendo muchísimo más peso ahora en los centros sociosanitarios”, apunta en la misma línea Sara Teja, enfermera, que siempre ha trabajado con los mayores en residencias, y que ahora lo hace en la del ERA –organismo del Principado– en Riaño (Langreo). Transmite paciencia y equilibrio, pero no le falta carácter y capacidad resolutiva en los momentos claves. Con los mayores conecta a la perfección. Y ahora incluso más. “Antes era como si no fuésemos nadie las enfermeras, pero ahora se está viendo que se necesitan muchas más”, comenta justo antes de referirse a la crudeza que vive el sector más vulnerable: los abuelos. “Es muy triste verlos así, sin poder tener ese cariño de sus familias y sin entender muy bien lo que pasa. Cuando se da algún positivo asintomático, ahí tenemos el problema de que son negacionistas y no lo asimilan”.

El periodista de LA NUEVA ESPAÑA Pablo Antuña graba las declaraciones de sus compañeros de promoción del IES Río Nora. | Ángel González

Elena Berzal, médica anestesista en el HUCA –antes pasó por el Hospital Álvarez-Buylla, de Mieres–, conserva su vena reivindicativa. No se muerde la lengua y no deja de pelear. Insisten todos en el coloquio en la necesidad de extremar la prevención y los cuidados, algo que comparte, pero también ahonda en una vía para frenar el covid-19: los test de antígenos. “Se necesita inversión en atención primaria, y detección precoz, que es el talón de aquiles de la segunda ola. La UCI es la última línea de batalla, no es todo abrir camas, hay que prevenir el contagio, cortar cadenas de transmisión, y ahí la solución es hacer test continuos”, enfatiza. En su caso, habla además desde la experiencia de haberse infectado. “Los síntomas que tuve fueron fiebre y tos seca, pérdida de gusto y olfato, y posteriormente fiebre y tos que tardaron casi tres semanas en desaparecer. No nos confiemos, el virus sigue ahí y debemos poner todas las medidas de prevención a nuestro alcance: mascarilla, distancia, lavado de manos, evitar espacios cerrados”, insiste.

Los síntomas que describe Elena son los que se muestran actualmente, pero el daño que puede ocasionar en el futuro es algo que se desconoce. Laura Martínez, neuróloga, era la alumna aventajada y brillante de la promoción. Acabó entre los mejores MIR de Asturias y ha llevado esa seguridad y firmeza personal a su vida profesional. Teme los daños futuros que pueda causar el covid-19. “Sabemos que es un virus que invade el cerebro, estamos empezado a ver cefalitis, síndromes de fatiga crónica o alteraciones cognitivas. Y dentro de un año o dos, veremos el alcance real”, comenta. La parte positiva que ha dejado esta pandemia es, a su juicio, la transversalidad entre los profesionales sanitarios. “Vamos a ser todos neumólogos por todo lo que hemos aprendido. Lo de tener una especialidad y dedicarse solo ello es algo que ya desapareció. En estos meses todo el mundo atendió a todo tipo de pacientes, hasta el oftalmólogo recibía pacientes de covid”, apunta.

“Fue durísimo ver cómo el gimnasio de Rehabilitación pasaba a ser una UCI de 30 camas”

Sandra Villa - Fisioterapeuta en el HUCA

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Médicos y enfermeros se enfrentan al virus en primera línea, pero la pandemia toca también de cerca a los fisioterapeutas. A Sandra Villa se le cayó el alma a los pies cuando la avisaron de que debían dejar el gimnasio de Rehabilitación del HUCA. “Marché un martes del gimnasio, atendiendo pacientes con total normalidad. Los avisamos de que era el ultimo día. Y cuando llegué el miércoles estaba todo desmontado, y de domingo ya funcionaba una UCI con 30 camas. Fue durísimo. La gente en la calle piensa que no es para tanto, pero sí lo es. Es como la guerra, como un hospital de guerra”, cuenta. A Sandra nunca se le puso nada por delante. Inconformista, sociable y luchadora, también trabaja en su propia clínica, desde cuya ventana puede ver el instituto en el que ahora se reencuentra son sus antiguos compañeros. Y desde el que reivindica su papel: “Se llevan añísimos reclamando un fisioterapeuta en la UCI. La mayoría están sedados, pierden masa muscular y capacidades vitales porque no se mueven. Si no hay un fisio en ese momento las secuelas son mayores”.

Todos ellos han vivido ya dos olas del covid-19 trabajando. Les cuesta desconectar. Salen a relucir en sus conversaciones situaciones complejas y duras de las últimas horas. Y temen que todo vaya a más. La Navidad puede llevar a relajaciones y a que se produzca otro repunte. “Es un virus que te mata de una forma cruel”, alerta Elena Berzal. “Te deja sin oxígeno y no te enteras. Que por favor la gente tenga cuidado en las Navidades. Que no nos relajemos, porque puede pagarlo muy caro tu familia”, subraya Laura Martínez. “Es muy cruel y traicionero. Puedes verte llevando a tu padre a urgencias porque está afogadín, lo dejas en la puerta y no lo ves más. Mejor perderse una Navidad con la familia, que quedarse sin ellos para siempre”, añade.

“El virus te deja sin oxígeno y no te enteras; hay que tener cuidado en Navidad”

Laura Martínez - Médica neuróloga en el hospital de Jove (Gijón)

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“Si tenemos que perder esta Navidad y así salvamos otras veinte no pasa nada, que la gente se lo tome muy en serio es necesario”, enfatiza Sandra Villa. “Es que no nos damos cuenta de que puede ser la última Navidad que pasemos con alguien si nos arriesgamos y se contagia y enferma”, reflexiona Marcos González. “Es absurdo arriesgarnos y juntarnos todos. Ya lo haremos en un par de meses o en cuatro, cuando se alivie todo y se pueda”, manifiesta Sara Teja.

“Es muy triste ver a los mayores en las residencias, que no entienden bien lo que pasa”

Sara Teja - Enfermera en la residencia del era en Riaño (Langreo)

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La cita del reencuentro termina con un recorrido por el instituto, con anécdotas y momentos entrañables vividos cuando una pandemia solo se vislumbraba en el guión de una película. Poniéndose al día. Y con la cariñosa atención de Andrés Roces, ahora director del IES Río Nora, al que el encuentro de antiguos alumnos le ha despertado ideas para el futuro: “Es vuestra casa, volved cuando queráis. Os animo a participar en algún encuentro con los estudiantes de ahora para transmitirles todo esto que sabéis y orientarles para el futuro”.

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