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Más guapos en tiempos covid: crece la demanda de tratamientos de cirugía estética

El teletrabajo, el “camuflaje” que aporta la mascarilla en operaciones faciales y la posibilidad de ahorro al reducir vida social están detrás del “boom”, según los profesionales

Cirugía estética.

Cirugía estética.

Los expertos no dudan: la pandemia ha impulsado el número de intervenciones de cirugía estética en el país, también en Asturias. La razón: “Debido al teletrabajo, a pasar más tiempo en casa y a dedicar más tiempo a las redes sociales, la gente se compara con las modelos e ‘influencers’ y decide hacerse las operaciones que están de moda, bien sea aumentarse los labios, la bichectomía (reducir la grasa de las mejillas) u operaciones de nariz, ya que con la mascarilla no se nota ni la hinchazón ni los hematomas. Como la gente no viaja, apenas se sale y los centros médicos y estéticos son de los pocos negocios que están abiertos, la gente opta por operarse ahora e invertir su dinero en ello para verse mejor y ser una persona nueva cuando finalice la pandemia”, constata la psicóloga Mayte Rodríguez, con consulta en Gijón.

Una paciente antes y después de someterse a una mentoplastia. Fotografías cedidas por Samuel Espías

Avala sus palabras Samuel Espías Alonso, odontólogo y dedicado en concreto a la cirugía maxilofacial. Su agenda tiene alrededor de un cuarenta por ciento más de clientes que antes de que comenzara la pandemia: “Asocio este incremento a que la mascarilla tapa algunos defectos, pero resalta otras partes como los ojos, y mi especialidad es cirugía plástica facial. La cirugía estética también requiere de un periodo de recuperación, y considero también que ahora es más sencillo pasar el postoperatorio con cierto camuflaje”.

Para Espías, cada vez más la población quiere envejecer “pero sin que se note ese paso del tiempo”.

Un ejemplo de blefaroplastia  superior. |

Un ejemplo de blefaroplastia superior. | Fotografías cecidas por Samuel Espías

Apunta también como causa del “boom” de la cirugía estética el que algunas personas han tenido la oportunidad de generar ahorros al limitar su vida social, los viajes y reuniones. “Este tipo de intervenciones no dejan de ser un lujo”, subraya. Por su clínica pasan hombres y mujeres cada vez más jóvenes, aunque la edad media para someterse al bisturí ronda la cuarentena. La estética, a su modo de ver, radica en la naturalidad y en realizar un buen diagnóstico. A su juicio hay dos tipos de pacientes: el que quiere envejecer sin que se aprecie el paso de los años y el que sufre complejos. “Es muy importante, por este motivo, el manejo de las expectativas del paciente. Todo lo que se dice antes de una intervención es información y, lo que se dice después, justificación”, señala el cirujano maxilofacial, que opera en Oviedo y en Madrid.

El doctor Sergio Fernández Cossío, que ejerce en la Clínica Fernández, de Oviedo, un centro dedicado desde hace más de 35 años a la cirugía estética, aprecia: “En consulta se percibe la sensación de que no queremos resignarnos a que nuestras vidas estén totalmente condicionadas por las limitaciones que supone la pandemia. Existe preocupación, pero ponemos todos los medios para que las cirugías y tratamientos se realicen en un entorno muy seguro para los pacientes. Después de casi un año aún no hemos constatado ningún caso de transmisión en la clínica, ni de pacientes ni de quienes trabajamos en ella”.

En los recuadros, una paciente antes y después de someterse a una otoplastia, bichectomia y mentoplastia. Fotografías cedidas por Samuel Espías

Y, ¿qué tipo de cirugía tiene más demanda en este momento? “En cirugía facial, las intervenciones para corregir las bolsas de los párpados y la cirugía de nariz son muy frecuentes. En cirugía corporal el aumento de mamas, las liposucciones y las cirugías de abdomen son las más habituales. También han aumentado considerablemente los tratamientos estéticos no quirúrgicos”, señala el experto en Cirugía plástica estética y reparadora.

Considera el doctor Fernández Cossío que quien acude a su clínica suele hacerlo con una decisión bastante madurada. “Es más frecuente ver a pacientes que ya deseaban corregir algún aspecto desde antes de la pandemia”, puntualiza, y aconseja a quienes estén pensando en pasar por el quirófano a que “realicen los tratamientos en un entorno seguro y en manos de profesionales acreditados”.

Pero, ¿cuándo es recomendable someterse a una cirugía estética? La psicóloga Mayte Rodríguez diferencia, en primer lugar, entre cirugía plástica y estética: “La primera se realiza en algunos casos para que el paciente pueda llevar una vida normal, por ejemplo, en el caso de accidentes de tráfico, quemaduras, malformaciones en el nacimiento o enfermedades desfiguradoras; en estos casos esa cirugía reparadora es totalmente necesaria o esa persona no podría hacer vida normal, socializar e integrarse con el resto de personas sin sentirse raro. En el caso de la cirugía estética, el objetivo es la mejora de la apariencia física de los pacientes, y en algunos casos es totalmente innecesaria puesto que el defecto que la persona percibe está únicamente en su mente, y se podría trabajar simplemente mejorando la autoestima, la aceptación personal o mejorando hábitos de la persona como realizar deporte, tener una dieta más equilibrada, o con tratamientos estéticos no tan invasivos y radicales como una intervención quirúrgica”.

Cirugía estética.

Cirugía estética.

Aún así, a su modo de ver, es recomendable pasar por el quirófano cuando la persona percibe un rasgo físico que le produce malestar no de modo distorsionado sino de modo objetivo, y ese rasgo le produce una angustia excesiva, le acompleja, le repercute en su vida cotidiana, le impide formar vínculos afectivos o realizar actividades sociales y de ocio.

Aún con todo, es complicado diferenciar complejo físico de “necesidad”, según la también psicóloga Marisol Delgado. “La cirugía estética está cada vez más presente en nuestra sociedad. Ya no solo es algo a lo que recurren las personas famosas que vemos en la tele o en las revistas, se ha normalizado hasta el punto de convertirse, en no pocos casos, en un conjunto de necesidades percibidas: necesidad de cumplir con el canon de belleza constantemente exhibido y demandado en el que, además, casi nadie entra, necesidad de ofrecer belleza y juventud como tarjeta de visita, necesidad de aprobación y aceptación social, necesidad de evitar posibles burlas, críticas o juicios de valor, ya que, en un mundo tan competitivo y de culto a la imagen como el nuestro, resulta mucho más difícil construir una autoestima fuerte y sólida que no se deje arrastrar por los comentarios y opiniones de los demás.

Todo ello mucho más acentuado en el caso de las mujeres, por supuesto”, señala, y agrega: “Por todas esas necesidades social y culturalmente generadas, aspectos de nuestros cuerpos que podrían ser características diferenciadoras, propias de nuestra variedad como seres humanos, se convierten en verdaderos complejos causantes de profundo malestar emocional”.

Delgado consideran conveniente asesoramiento psicológico antes de una intervención de cirugía estética “si hubiera algún tipo de problema o trastorno psicopatológico que dificulte la toma de decisiones, que distorsione y exagere la percepción de su posible defecto, que potencie la impulsividad o que pueda derivar en una adicción enfermiza a las intervenciones estéticas”. Rodríguez, en la misma línea, apunta: “Si no se realiza una adecuada valoración y una terapia psicológica posterior, la persona se operará compulsivamente y cada vez se sentirá peor y más insatisfecha con su físico, cayendo sin duda en la depresión y en la ansiedad o en problemas adictivos en muchos casos: un caso que siempre ponemos como ejemplo es el de Michael Jackson, con un trastorno dismórfico corporal grave”.

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