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¿Por qué es engañoso seguir hablando de inmunidad de grupo?

La variante delta, mucho más contagiosa, complica llegar a este objetivo aun teniendo un 85% de vacunados | Los expertos llaman a seguir vacunando porque el fármaco sí ralentiza la circulación del virus y permite controlar la enfermedad

Administración de la vacuna 500.000 en la Fira de Barcelona, el julio pasado.

Administración de la vacuna 500.000 en la Fira de Barcelona, el julio pasado.

A estas alturas de la pandemia de covid-19, hablar de inmunidad grupal o de rebaño (esto es, el momento en que la población se hace inmune a una enfermedad al tener a un determinado número de personas vacunadas) es engañoso. No bastará con tener vacunada al 70% de la población, como se dijo en un principio, ni tampoco al 85%, como se dijo después. La variante delta del coronavirus, mucho más contagiosa y con mayor carga viral que las anteriores, ha marcado un antes y un después en esta enfermedad: es capaz de propagarse, aunque a niveles mucho menores, también en personas vacunadas. Son ya varios los expertos que, aunque instan a seguir pinchando al mayor número de personas, piden no marcarse umbrales de inmunidad grupal.

"Con esta variante es más probable que no alcancemos la inmunidad grupal, lo que no es ningún drama y no hace cambiar la estrategia de lucha. Hay que seguir tratando de vacunar al mayor número de personas porque, aunque no alcanzaremos una protección global, sí nos permite hacer un control funcional de la pandemia", explica el epidemiólogo y Jefe de Medicina Preventiva del Hospital Clínic (Barcelona), Antoni Trilla. El mensaje instilado es el siguiente: incluso cuando se alcancen las máximas tasas de vacunación, las restricciones, aunque algunas puedan suavizarse, seguirán ahí.

La Rt de los virus

Cuando una población alcanza la inmunidad de grupo en una determinada enfermedad, el índice de reproducción (la tan conocida Rt) se sitúa de manera estable y mantenida en el tiempo por debajo de 1, como explica Trilla. Eso quiere decir que la enfermedad deja de transmitirse. Y basta para ello una vacuna. "Ocurrió con el sarampión [mucho más contagioso que el coronavirus], por ejemplo. El del sarampión un virus que desde hace años no cambia y la vacuna te protege, desde pequeño, en un 95%. Así conseguimos eliminarlo y solo se dan ya pequeños brotes en algunos sitios", cuenta.

Pero no ocurre lo mismo con el coronavirus, un virus cambiante y ante el cual las vacunas, muy eficaces para prevenir la enfermedad grave y la muerte, no evitan sin embargo la infección. Y hay otro factor, además: "La población se mueve y Cataluña no es impermeable a ello. Además, aparecerán variantes que se transmitirán cada vez con más facilidad y rapidez", añade este epidemiólogo. Por eso insiste en buscar el máximo de inmunizados, porque la vacuna sí dificulta la circulación del virus, lo que permitirá retirar poco a poco medidas de prevención. "Así llegaremos, si no aparece una variante peligrosa, a una situación endémica: el virus vivirá entre nosotros e infectará de vez en cuando a algunas personas, como pasa con la gripe". El covid-19, dice, dejará de ser "la enfermedad" para ser "una enfermedad más".

Catalunya se ha marcado como objetivo poner dos millones de vacunas este septiembre y llegar así al 80% de catalanes inmunizados a finales de mes. Tanto en Catalunya como en toda España ya hay un 70% de personas con la doble pauta y, si el ritmo vuelve a ser el que era antes del parón de agosto, es previsible que en octubre ya estén vacunados el 90% de los españoles.

La inmunidad decrece

Según la inmunóloga e investigadora del CSIC Matilde Cañelles, desde el momento en que se ha demostrado que la persona vacunada sí puede transmitir el virus y que la inmunidad va decreciendo con el tiempo, "se hace bastante difícil hablar de qué porcentaje de la población hay que tener vacunado para alcanzar la inmunidad grupal". "Se nos escapa de las manos", reconoce Cañelles, quien no obstante sí ve "lógico" que los países se marquen objetivos. "Era muy lógico marcarse el objetivo de tener un 70% de la población vacunada en verano. En este aspecto, soy relativamente optimista: en esta quinta ola, pese a esta variante, han descendido muchísimo las hospitalizaciones y muertes, el principal objetivo a alcanzar", cuenta Cañelles. Por eso, como Trilla, llama a seguir vacunando. Pero no solo eso: "Ya es momento de empezar a poner una tercera dosis a los mayores de 65 años porque nuestros mayores pueden estar perdiendo la protección", reclama.

Esta inmunóloga del CSIC estima que, en los próximos meses, España mantendrá el virus "controlado" gracias a la vacuna, si bien este no desaparecerá. Augura que al menos los mayores de 65 años se tendrán que vacunar periódicamente. Pero se muestra optimista y cree que "probablemente a mediados del año que viene" dejará de haber "olas" para empezar a haber "brotes epidémicos". "A no ser que surja una variante que invalide la inmunidad", matiza. Y, aunque cree este otoño será mejor que el anterior, no será todo tan rápido como inicialmente se pensaba. "Decían que con el 70% vacunado [objetivo alcanzado ya en España] ya se acabaría el problema, y no".

Objetivo: seguir vacunando

El epidemiólogo y miembro de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) Joan Caylà señala que lo que está ocurriendo en países como Gran Bretaña o Israel, que vuelven a vivir elevadas tasas de contagios porque levantaron restricciones precipitadamente, demuestra que tener vacunada a mucha gente no garantiza la transmisión del virus. "Gracias a las vacunas, hace casi 10 años que no hay casos de sarampión, solo pequeños brotes por un caso importado. Con el covid-19 cabe esperar un comportamiento similar al del sarampión. Pero faltan años. Es previsible una sexta ola, pero inferior a la quinta. Y poco a poco irá habiendo brotes epidémicos", explica Caylà, quien considera "prioritario" tener al menos al 90% de la población vacunada.

Para el investigador del Grupo de Biología Computacional y Sistemas Complejos (Biocomsc) de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) Daniel López-Codina, el concepto de inmunidad de grupo, sin embargo, "sigue siendo muy válido" porque es un indicador de cómo evoluciona la pandemia. "A medida que aumenta la inmunidad de grupo, también disminuye la velocidad a la que se transmite la pandemia, por tanto la estrategia debe ser aumentar la inmunidad de grupo. Si llegamos a modelos muy altos, podemos levantar algunas medidas. Pero ahora toca, como mínimo, mantener las medidas como ahora", opina López-Codina.

Aunque es imposible hacer predicciones sobre la pandemia, un escenario posible es que el covid-19, como la gripe, se vuelva estacional. Pero, para eso, hay que seguir vacunando porque, con porcentajes de inmunización muy altos, "el control de la pandemia será progresivamente más fácil", insiste López-Codina.

Dar aire al sistema sanitario

Refuerza esta idea Ildefonso Hernández, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública (Sespas). "La perspectiva [de la pandemia] ha cambiado porque, a medida que hemos ido aumentando el conocimiento, hemos visto que la vacuna, aunque tiene efectos, no evita la transmisión. Eso hace que los parámetros de reproducción del virus no vayan a cero, sobre todo por la variante delta", explica Hernández.

Según él, "es bastante improbable que alcancemos pronto una inmunidad de rebaño" como se pensaba al principio. Pero, como sus colegas, insiste: "Hay que seguir vacunando". "Hay un objetivo indudable que sigue estando ahí: que los servicios sanitarios recobren sus capacidades", destaca este epidemiólogo, quien llama a reforzar los servicios de salud pública de España, los cuales han estado siempre infradotados. También advierte de que "la mayor parte de la humanidad sigue sin estar vacunada", lo que favorece aún más la transmisión del virus y aumenta el riesgo de nuevas variantes.

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