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El altruismo que salva a los bebés más vulnerables

Desde su creación, el Banco de Leche Materna de Asturias ha alimentado a 369 prematuros | “Es muy satisfactorio ayudar a otros niños y a sus madres con algo que cuesta tan poco”, destaca la donante María Barrio

El altruismo que salva vidas a los bebés más vulnerables VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Irma Collín

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El altruismo que salva vidas a los bebés más vulnerables Amor Domínguez

Ana González-Manjoya Barrio ha cumplido seis meses y ya tiene, al menos, cinco hermanos de leche menores que ella. Así se conoce actualmente a los niños beneficiados por las donaciones a los Bancos de Leche Materna que hacen mujeres como María Barrio Anillo, la madre de la pequeña Ana. “Antes del verano me dijeron que había donado 35 litros y que quedaban 17 por pasteurizar”, explica.

El Banco de Leche Materna forma parte del servicio de Neonatología del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Ha recibido en los últimos cuatro años 1.238 litros de leche que han beneficiado a 369 neonatos, la mayoría grandes prematuros, es decir, bebés que nacen antes de las 32 semanas de gestación y/o con un peso inferior a 1.500 gramos.

La leche materna donada es un bien escaso, lo que obliga priorizar su uso en aquellos recién nacidos más vulnerables. “Somos un pilar más de apoyo a la lactancia. Proporcionamos leche a aquellos recién nacidos de alto riesgo que todavía no disponen de la de su madre o esta es insuficiente”, explica Enrique García López, coordinador del Banco de Leche de Asturias. “La donación de leche materna es un acto de generosidad y solidaridad que permite mejorar la supervivencia de estos niños”, añade.

Enrique García López y Marta Suárez con uno de los biberones congelados Luisma Murias

María Barrio siempre ha apostado por la lactancia materna, pero no comenzó a interesarse por la donación hasta que se enteró del proyecto a través de una página web: “Mi primera hija, Carmen, no cogía el pecho, y cuando empecé a sacarme la leche vi que tenía mucha cantidad y me pareció una buena opción entregar el excedente para ayudar a las mujeres que no pueden amamantar a sus bebés”.

Esta ovetense de 41 años es una de las pioneras del programa del HUCA. “Soy la donante número tres”, recalca. Cuando Ana vino al mundo, cinco años después, pasó un tiempo ingresada en la UCI y allí María Barrio decidió volver a donar al ver de cerca las necesidades de los bebés prematuros. “Te das cuenta de que lo único que necesitan es ayuda para ellos y para sus madres”.

La auxiliar Pilar Ruíz, en una de las neveras del Banco de Leche Materna del HUCA Luisma Murias

En total, 209 madres, con una edad media de 34,9 años, han donado leche. La mayoría de ellas cuentan con estudios universitarios y han tenido un embarazo previo. De entre todas las donantes, 54 tuvieron a sus hijos ingresados en Neonatología. Los hijos de 19 de ellas fueron receptores de leche materna pasteurizada y 8 tuvieron niños fallecidos.

Pese a que la pandemia redujo el número de nuevas donantes, el volumen de entrega se mantuvo. Durante el año pasado, 23 madres donaron 201 litros, menos de la mitad que en 2019, cuando 48 donantes aportaron 203 litros. En 2020, se beneficiaron 75 neonatos y 84 en 2019. Durante este año, 63 neonatos han sido alimentados con leche donada, 10 de ellos en el Hospital Universitario de Cabueñes. Hasta ahora, 24 madres han entregado 197,3 litros.

Cada donante madre recibe un “kit” que incluye un sacaleches, bolsas para esterilizar el material, una nevera portátil con los acumuladores de frío para transportar la leche, diez biberones de 130 o 240 mililitros y gorros, mascarillas y un folleto informativo para garantizar una extracción de la manera más higiénica posible.

Cada cinco días, María rellena una veintena de botes que suman unos dos litros de leche: “A mí me viene muy bien porque extraigo la leche cuando acabo de alimentar a Ana y a mí me sirve para drenar. Me saco dos veces al día, por la mañana y por la noche, y lleno cuatro botes, que son unos 400 mililitros diarios”.

El Banco de Leche no dispone de servicio de recogida, por lo que han de ser las donantes las que lleven la leche al HUCA o a los centros asociados en Avilés o Gijón. “Nos gustaría ampliar la recogida a otras áreas, pero la pandemia frenó el proyecto”, lamenta el coordinador del Banco de Leche. “Nos dan muchas facilidades. En Oviedo no tienes ni que aparcar el coche: llamas, bajan a recogerlo y haces el intercambio de nevera”, añade María.

Un recipiente en los que se congela la leche Luisma Murias

El proceso de donación requiere unos pasos previos para garantizar la calidad de leche. Las donantes tienen que someterse a una analítica y rellenar una encuesta sobre salud y hábitos saludables. “Cuando son aceptadas, reciben la información necesaria y el material para hacer las extracciones”, explica la neonatóloga del HUCA Marta Suárez . “Las madres tienen que congelar la leche y traerla en un plazo máximo de quince días. Una vez aquí, la almacenamos a una temperatura que oscila entre -20ºC y -30ºC y, antes de dársela al recién nacido, la sometemos a un proceso depasteurización”, detalla. A los 40 días de la extracción se hacen lotes con los biberones de leche de una misma madre: “Lo hacemos en una campana de flujo laminado para garantizar que haya unas condiciones estériles”.

La auxiliar Pilar Ruíz, el coordinador del Banco de Leche Materna de Asturias Enrique García López y la neonatóloga Marta Suárez Luisma Murias

El siguiente paso es pasteurizar los lotes. “Usamos el método Holder, que consiste en someter la leche a una temperatura de 62,5ºC durante 30 minutos, seguido de un enfriamiento brusco a 4ºC”. En el momento de la pasteurización, se extrae un pequeño volumen de leche para hacer un análisis nutricional y calcular los aportes que se dan al recién nacido. Otra parte se envía al laboratorio de Microbiología para hacer un cultivo. Si es estéril, se da como apto para entregar a los receptores. “La leche, una vez pasteurizada, la conservamos ultracongelada a -80ºC. Una vez que tenemos un receptor, le asignamos un lote e intentamos que sea siempre de la misma madre para no mezclar diferentes donantes con cada niño”, explican los responsables.

María Barrio Anillo, donante de leche materna en el HUCA, con su hija pequeña, Ana González-Manjoya Barrio. | Irma Collín

Lo ideal, agregan, sería que la donación durara un mínimo de tres meses, a partir del primero tras el parto, para dar tiempo a que la lactancia del bebé propio esté correctamente instaurada. Esa leche de los primeros meses es la más valiosa desde el punto de vista nutricional por su alto contenido en proteínas. Con el paso de las semanas, van dejando paso a una mayor presencia de grasa.

María Barrio mantuvo la lactancia diferida con Carmen, su primera hija, durante 17 meses. Con Ana no se pone límites y espera que su experiencia sirva para animar a otras mujeres: “Es realmente satisfactorio saber que estás ayudando a otros niños y a sus madres con algo que cuesta tan poco”.

¿Qué es un Banco de Leche Materna?

La lactancia materna es beneficiosa para todos los recién nacidos, pero para los prematuros o los enfermos resulta esencial, porque mejora notablemente su pronóstico. Sin embargo, no siempre se puede contar con ella. Es ahí donde entra en juego la generosidad de mujeres que donan su leche para criaturas que no son las suyas. El Banco de Leche es una unidad especializada donde la leche humana donada se almacena y se distribuye a niños hospitalizados que no disponen de leche de su madre. Desde su creación, en 2017, el Banco de Leche Materna de Asturias ha recibido 1.238 litros que han servido para alimentar a 369 bebés.

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