Ahora que septiembre llega a su ecuador y la rutina post vacacional es una realidad, llega el momento (para muchos) de establecer un plan saludable para perder peso después de todos los excesos del verano, estar en forma y, sobre todo (y más importante) estar sanos. Lo más importante a la hora de fijarse un reto de adelgazamiento es tener muy bien definido qué vamos a hacer, durante cuánto tiempo vamos a seguirlo y que contenga objetivos reales que seamos capaces de cumplir, aunque ello conlleve cierto esfuerzo.

Perder peso es cada vez más complicado. Sobre todo si vas cumpliendo años y si tienes en cuenta que cada vez tenemos menos tiempo libre es necesario aprovechar cada momento par adelgazar. Por eso hoy te traemos un truco que puede serte útil. Cambia tu mesa en la oficina. Cambia tu ordenador en casa. Trabajes donde trabajes ponte de pie. Estando sentado quemas menos calorías y, además, normalmente al mirar a la pantalla fijamente desde la mesa adoptas una postura que daña tu espalda y (en no pocas ocasiones) tu propia vista. Pero antes de nada consulta este artículo y comprueba si es verdad que necesitas perder peso o por el contrario no tienes esa necesidad y estás en tu peso ideal.

No obstante, adelgazar es difícil, pero no imposible. Si te quitas de algún "capricho2 entre semana y cuidas tu alimentación, puedes lograr tu objetivo. En España, se estima que casi cinco de cada cien calorías que se ingieren a diario de media proceden del consumo de alcohol, según los datos de la Fundación Española de la Nutrición. Estas calorías se suman a las que ya tomamos de por sí en el desayuno, la comida y la cena por lo que, insistimos, renunciar al alcohol ya puede suponer que pierdas kilos sin darte cuenta. Y si a todo ello añadimos el azúcar de los refrescos con los que se suele acompañar al vodka, whisky o ron, el número de calorías se puede disparar por encima de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud: 2.000 calorías al día para un hombre y 1.800 para una mujer.

La cerveza y el vino, dos de las bebidas alcohólicas más consumidas en nuestro país, están entre las que menos engordan. Así, en contra de lo que muchos piensan, una caña de cerveza (200 cc) son tan solo 70 kcal y una lata, 105. En el caso del vino, una copa de tinto suponen 74 kcal y de blanco, 79. No obstante, si se consigue evitar la ingesta de estas bebidas alcohólicas entre semana, o al menos quitar la cerveza, los resultados de perder peso están garantizados. Eliminando esta bebida de lunes a viernes y sumándole ejercicio y una dieta equilibrada, podrás perder entre uno y dos kilos a la semana sin problema. "Dejé de beber cerveza de lunes a viernes y comencé a notar cómo mi barriga estaba menos hinchada y baja de peso" , cuenta un usuario, que confiesa que gracias a ese pequeño cambio, el adelgazar se convirtió en una realidad. El comenzar a ver resultados es algo fundamental a la hora de lograr objetivo. Tardan el llegar, pero llegan y es a partir de ese momento cuándo todo comienza a ir rodado. "En casa sí que bebo una copa de vino o dos, pero ya no tomo las tres cervezas que consumía (de media) por la tarde, tras salir del trabajo y beber algo y luego en casa preparando la cena y después". Eso sí, el fin de semana puedes tomarla, pero no atiborrarte

Las bebidas alcohólicas (a diferencia de lo que ocurre con los alimentos envasados) no están obligadas a reflejar en la etiqueta información nutricional. No son, de hecho, alimentos propiamente dichos. Pero se puede investigar para ver cuáles son los que más caloría tienen.

Las calorías de una copa van en consonancia con la graduación. A la cabeza de la lista se sitúan, por tanto, los licores, y en concreto el vodka, con 300 kilocalorías por cada copa de 100 mililitros (un par de vasos de chupito por ejemplo. Después están el anís (297 kilocalorías), el whisky y el coñac (280), el ron y la ginebra (244), y el orujo (222). La mezcla más explosiva la lleva la piña colada (zumo de limón, coco y ron), una auténtica bomba con 644 kcal (una hamburguesa Big Mac son 510 kcal)