11 de julio de 2018
11.07.2018

¿Una vida sin aplicaciones?

La App Store cumple 10 años, la tienda de aplicaciones que cambió nuestra concepción del mundo

11.07.2018 | 12:29

Miércoles, 5 de marzo de 2008


Como todas las mañanas, suena el estruendoso despertador para recordarme que debo ir a trabajar un día más. El periódico vuelve a llegar con retraso, y lo cierto es que lo de leer la versión digital en el ordenador es algo incómodo cuando en el escritorio deben compartir espacio el PC, el café con leche y las magdalenas.

Hoy me deberían traer a casa un nuevo juguete que, debo reconocer, me tiene enamorado sin haberlo todavía tenido en mis manos. Un amigo me trae de estraperlo desde EE UU el iPhone, un curioso teléfono que ha sacado Apple al mercado hace unos meses y que no tiene teclas. Esa enorme pantalla a color dicen que es una maravilla, y tiene unas "aplicaciones" –menudo nombrecito le han puesto– que te facilitan la vida enormemente. O eso dicen. Aunque yo todavía tengo algunas dudas al respecto. Ver veremos...

Por el momento mi vida tecnológica está muy centrada en Facebook. Me encanta esta plataforma –lo llaman red social– que lleva ya unos años funcionando. Lo malo es tener que estar todo el día pegado al ordenador para ver tu muro. Hace dos años salió otra distinta llamada Twitter que también es muy interesante. Pero no puedes estar todo el día sentado delante del PC para estar pendiente de lo que pasa. Bastante tengo con leer los emails, las noticias, el trabajo... Demasiadas horas delante del monitor. Eso no debe ser ni sano...

Viernes, 7 de marzo de 2008


Me ha llegado, otra vez, el facturón de los dos móviles de casa. Qué locura. De nuevo se nos ha olvidado que no debemos enviar fotos por el móvil porque los mensajes SMS se convierten en un engendro que podría acabar con la economía mundial si no vas con cuidado.

Los llaman "Mensajes Multimedia" pero se deberían llamar "Mensajes Sacacuartos". Dos euros por mensaje con foto. Un auténtico robo. Pero poder enviar una foto desde el móvil es algo mágico. Pero a la facturita de marras hay que añadirle el desorbitado precio de los 200 Mb. de mi tarifa de datos que acabo de contratar para poder usar en el iPhone que me llegará. Internet en la calle cuando quiera. Esto será la leche. Con esos 200 Mb. podré navegar y enviar emails sin parar durante todo el mes. Mejor que sobre que no que falte...

Para quitarme el disgusto de la factura telefónica de encima me he ido a correr un poco. Como cada vez que lo hago, sigo el recorrido habitual para completar los 6 kilómetros desde mi casa: tres de ida y otros tantos de vuelta. Menos mal que vi en un foro de atletismo cómo medir distancias sin un GPS. Es simple: haces el recorrido con el coche y pones una marca en la carretera. Ahora por fin sé qué distancia recorro cuando salgo a correr. También me ha servido para descubrir que el contador de pasos que me compré en El Coronel Tapioca no era nada preciso.

Sábado, 8 de marzo de 2008


Al final mi amigo no ha podido venir a casa estos días y he tenido que ir yo a la suya. Vive lejos de casa, y no tengo ni idea de cómo llegar a su pueblo. Menos mal que tengo la Guía Campsa que compré el pasado año para recorrer Andalucía, porque incluso llegar a su casa será un problema. Hemos quedado en la plaza del pueblo. Afortunadamente tenemos los teléfonos móviles para podernos llamar. No sé cómo podíamos vivir antes sin móviles.

Mi mujer me ha dicho antes por SMS –sin foto, afortunadamente– que igual me convenía más ir en autobús. Pero el trayecto es largo y lo cierto es que se hacen muy tediosos y aburridos. Ya me terminé el 2666 de Roberto Bolaño y hasta que vuelva a pasar la librería no tengo mucho que hacer en el autobús.

También me podría llevar la PSP, la consola portátil de videojuegos de Sony que me compré el pasado año, y así disfrutar de algún juego mientras voy en el autobús. Pero solo tengo tres juegos y la verdad es que los tengo ya muy trillados. Y con el precio que tienen tampoco me puedo permitir otro. Definitivamente me iré en coche y buscaré en la Guía Campsa cómo llegar.

Ya he llegado. Mientras espero a Toni aprovecharé el tiempo para poner en orden mi agenda. En el periódico algunos me llaman raro porque he sustituido mi Moleskine de papel por una PDA Compaq Ipaq. Pero son unos antiguos. No tienen ni idea. Este Pocket PC es lo mejor que se ha inventado. Llevo el calendario al día, puedo navegar por internet conectado a una red wifi –aunque no muy bien, la verdad– y leer los emails. Mola mucho.

También debería aprovechar para ir al banco a actualizar la libreta, aunque hoy sábado será imposible. Llevo tanto tiempo sin hacerlo que ahora mismo no sé ni cuánto dinero me queda en la cuenta. Maldita economía de mercado. A ver si llega Toni con mi iPhone americano. Tengo ya ganas de verlo. Al iPhone, no a mi amigo...


Sábado, 8 de marzo de 2008


El iPhone no funciona en España. Está bloqueado. Me he sentado frente al ordenador y he buscado en internet. He encontrado un sistema llamado 'jailbreak' que permite desbloquearlo para usarlo con mi operador nacional. Tengo que intentarlo o de lo contrario tendré un caro pisapapeles.

No ha sido fácil desbloquearlo, pero lo he conseguido. Curiosamente he encontrado un programa llamado Installer con el que puedo instalar más aplicaciones de las que vienen originalmente con el teléfono. Y eso me mola mucho.

Mi anterior Nokia N97 es eficiente a la hora de gestionar los emails que me llegan, pero nada comparado con este iPhone. Menudo 'gadget'. Ahora puedo leerlos en una enorme pantalla, e incluso las imágenes adjuntas se pueden visualizar en todo su esplendor. Este iPhone es una mezcla entre mi Compaq iPaq y el Nokia que uso de teléfono. Es como si de repente dos mundos confluyeran en un único cacharrito electrónico realmente útil.

El navegador se llama Safari, igual que el del ordenador de sobremesa, pero su funcionalidad no es ni de lejos la misma. Aunque nada que ver con el navegador de mi Pocket PC que, posiblemente, acabe vendiendo. De repente la más moderna tecnología se ha quedado obsoleta.

Este teléfono tiene más aplicaciones, como la de fotos, el calendario, la de mensajes de texto SMS, la calculadora –esta me encanta–, la aplicación del tiempo, una de bolsa que no sirve para nada, una para llevar la música que se llama iPod –no se han roto la cabeza con el nombre– y mi favorita: el reloj. Se acabaron los sobresaltos por la mañana. Ahora me despierto con melodías super chulas. ¡Me encanta!

Pero lo mejor son todas esas aplicaciones pirata que puedo instalar y que funcionan mucho mejor que las 'web apps', aplicaciones basadas en la web. He leído por ahí que el programa de desbloqueo puede dejar el iPhone completamente inoperante. Pero es que las aplicaciones que puedo instalar molan tanto... ¡Incluso hay una para crear politonos gratis! Hay dos que son realmente magníficas: Intelliscreen, que me muestra las notificaciones del email y los mensajes en la pantalla sin tener que abrir las respectivas 'apps'; y Winterboard, que me permite personalizar la pantalla de inicio como si fuera una biblioteca tradicional. ¡Son geniales!

Lunes, 9 de junio de 2008


Ya llevo algunas semanas con el iPhone y lo mejor del teléfono es, sin duda, las aplicaciones. Tiene una de mapas que, aunque no la puedo usar en España, me permite ver todo Estados Unidos y algunos lugares más. Algún día esto será la bomba.

Ya he instalado mogollón de aplicaciones pirata –inútiles en la mayoría de los casos–, pero algunas son muy eficaces. Hoy precisamente ha habido una nueva 'keynote' de Apple. Steve Jobs ha anunciado algo que nos va a cambiar la vida. Al menos la mía: una tienda de aplicaciones que han llamado App Store. También han anunciado un nuevo iPhone, llamado 3G y que, esta vez, sí llegará a nuestro país.

Me muero por ver las aplicaciones que llegarán a España junto con el nuevo iPhone 3G.

Jueves, 10 de julio de 2008


Por fin he conseguido instalar la nueva versión del sistema operativo de mi iPhone. Lo han llamado iPhone Os 2. Al instalarla me ha desaparecido el programa de desbloqueo, el 'jailbreak', por lo que he tenido que hacer de nuevo todo el proceso. Y es un rollazo. Me han dicho que si me compro un iPhone 3G no me pasará, pero no está la cosa como para andar gastando más dinero.

La App Store tiene 500 aplicaciones de todo tipo. ¡500 ni más ni menos! Creo que jamás conseguiré verlas todas. Es una locura. Lo han organizado por categorías, y es una chulada. Hay de deportes, salud, juegos, viajes...

Quién sabe, quizás algún día haya aplicaciones que sustituyan a los carísimos mensajes multimedia y permitan enviar fotos sin coste. ¡E incluso vídeos! Aplicaciones que me permitan ver el saldo de mi cuenta del banco sin tener que actualizar la libreta y otras que me indiquen el camino que debo seguir en el coche para llegar a casa de mis amigos diciéndome si hay atascos en mi ruta. Y, por qué no, 'apps' que me digan a qué hora llegará el autobús y cuánto tardaré en llegar a mi destino mientras leo el periódico o veo una película en el móvil.

Podría ser que algún día haya aplicaciones que me ayuden a hacer deporte, con entrenadores personales que me indicarán si estoy haciendo los ejercicios correctamente. Me imagino incluso aplicaciones para gestionar las redes sociales desde el móvil, y videojuegos con una potencia gráfica que harían ensombrecer a las consolas más modernas.

Pero siendo honestos, creo que todo eso, metido en un simple móvil es ciencia ficción. Mi imaginación desbordada está soñando demasiado... Al fin y al cabo solo son aplicaciones para el móvil. Nada más.

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