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Sandra Solís, dueña de una boutique: “La primera sensación tras el anuncio del confinamiento fue de pánico absoluto, pero luego, me dije: ‘Hay que actuar’"

La comerciante asegura que la pandemia ha fomentado la empatía y solidaridad por las tiendas de proximidad

“El año pasado por estas fechas, cuando todo empezaba a cocerse y finalmente nos confinaron, la primera sensación fue de pánico absoluto, pero luego, me dije: ‘Hay que actuar´. Sandra Solís es la propietaria de una boutique en la calle Magdalena de Oviedo, en el casco antiguo, junto a su hermana Vanessa. Casi un año después del inicio de la pandemia por covid-19 recibe a sus clientas con límite de aforo, gel hidroalcohólico en la mesa y más encargos que nunca por redes sociales y whatsapp.

“Verás, esta tienda nunca se cerraba. Mi hermana y yo nos turnamos con las vacaciones. Al tener que cerrar obligatoriamente nos pilló con la mercancía de primavera verano recién llegada, así que hicimos un estudio de mercado y trazamos un plan: Hablamos con las fábricas y representantes para reducir un 30% los pedidos de invierno. En paralelo, potenciamos la presencia de la tienda en las redes sociales”, explica Solís, que llegó a crear entonces la llamada “Lista de deseos” para que las clientas comentasen, sin compromiso alguno, qué se compraría si pudiesen salir de casa. “Pregunté a las clientas si les parecía bien que siguiera publicando fotos de la ropa. Me parecía un poco frívolo publicarlas cuando la gente se estaba muriendo, pero les pareció buena idea y lo hicimos e incluso contaba parte de mi vida cotidiana haciendo partícipe a los clientes de la vida intramuros de una tienda”, concluye.

La comerciante, propietaria de “El Antiguo Iriarte”, asegura que la pandemia ha fomentado la empatía y solidaridad por las tiendas de barrio: “Hemos notado que a raíz de la pandemia se ha fidelizado mucho nuestra clientela y gente que no nos compraba ha apostado por el pequeño comercio. Creo que es porque la ves abierta e iluminada y las calles se han quedado sin vida. Casi siempre sabemos para quién vendemos, le ponemos cara y apellidos”.

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