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VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Cristina velasco

Así fue la emotiva despedida de la facultad de Psicología a Marino Pérez: un pasillo de aplausos cerró cuatro décadas de docencia

“Estoy abrumado”, confesó el emblemático profesor

Marino Pérez Álvarez, toda una eminencia de la Facultad de Psicología, había pedido expresamente a sus compañeros que no le hiciesen ningún acto de homenaje por su jubilación. Y el emblemático profesor entró ayer, a las diez de la mañana, en su última clase –de Psicoterapia y con alumnos de cuarto curso– pensando que así sería. Desde luego, no practicó, como más tarde reconocería, una buena psicología, ya que en ningún momento captó el ánimo de sus colegas de seguir adelante con el plan. Más de medio centenar de alumnos, ex estudiantes y profesores aguardaron a que terminase su lección magistral, haciendo fila a ambos lados de un largo pasillo para asaltar con aplausos al que consideran un “crack”.

El estruendo de palmadas se desató poco antes de la once, cuando Pérez atravesó, por fin, la puerta del aula número 12. El catedrático Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Universidad de Oviedo no corrió, pero sí que recorrió con paso acelerado el pasillo humano. “Inicialmente, solo vi a un grupo de profesores. Pero, a medida que caminaba, iba viendo a más y más gente. No pensé demasiado, estaba abrumado”, confesó Marino Pérez, que ayer puso punto y final a sus 40 años de docencia. 

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