A falta de un protocolo oficial para el tratamiento y la recogida de los pellets que están llegando a nuestras playas, son las ONGs medioambientalistas las que están haciendo este trabajo. Algunos voluntarios van ya mucho más protegidos con guantes y gafas tras el informe que recomienda que este material no entre en contacto con la piel ni con los ojos. En concreto hay un componente químico en estos pellets que, según el informe, puede causar daño cutáneo por contacto.