Eran las 9.25 horas del sábado 14 de junio de 2014 cuando comenzaron a llegar en ambulancias y uvis móviles los pacientes que permanecían hospitalizados en el viejo HUCA del Cristo y que iban a estrenar el nuevo Hospital Universitario Central de Asturias de La Cadellada. La parte más delicada de aquella gran mudanza de un gigante hospitalario a otro, la que concernía a personas enfermas, concluyó al martes siguiente, día 17, al filo de las 12.45 horas del mediodía, con la llegada del último convoy. "En esas cuatro jornadas se trasladaron 228 pacientes, se recorrieron más de 6.000 kilómetros, a los que habría que sumar otros 44.000 kilómetros de las derivaciones de pacientes, participaron 150 técnicos y técnicas de ambulancias y se pusieron a disposición de este operativo más de 50 ambulancias entre uvis móviles, ambulancias colectivas y convencionales", rememoran fuentes de Transinsa –empresa que tiene adjudicado el transporte sanitario público en el Principado– al cumplirse diez años de aquel dispositivo sin precedentes: una comitiva de vehículos sanitarios que atravesó repetidas veces Oviedo y sus circunvalaciones con enfermos que, en algunos casos, presentaban situaciones de gran fragilidad.