La hostelería de Avilés no pudo más. Hoy, a las cinco de la tarde, anunciaron que la nueva residencia de seis avilesinos de la plataforma “Sos Hostelería” sería la iglesia de San Antonio de Padua, encerrados por voluntad propia. Hacinados en el ala izquierda, dejaron sus bolsas, y con una nevera, entraron a lo que sería su nuevo domicilio “hasta que las condiciones mejoren”. No piden más ayudas. No piden tampoco volver a abrir sus negocios - “porque con el autoconfinamiento y las restricciones, los gastos de estar abiertos son superiores a los ingresos”. Lo que quieren es comer mañana, y el mes que viene y el siguiente.  Y con lo que les ofrecen ahora, no les da: la hipoteca, los hijos, los gastos, las tasas ya pagadas, autónomos…